La falta de precipitaciones pone en jaque el abastecimiento de agua en Vigo, con el embalse de Eiras en una situación preocupante. De hecho, el alcalde de la ciudad, Abel Caballero, advirtió este lunes de que, si se mantiene la tendencia actual, la presa alcanzará su nivel mínimo histórico el próximo 2 de noviembre. En ese momento, cifró las reservas en el 39,5% de su capacidad.
Ante esta situación, el Concello de Vigo envió el pasado viernes un comunicado a cerca de 160 grandes empresas de la ciudad en el que les recomendaba adoptar medidas para reducir el consumo de agua. Entre ellas, revisar las instalaciones y reparar posibles fugas, comprobar los depósitos y las bocas de riego e incendios, optimizar el riego de plantas y jardines y auditar el gasto de agua en los procesos productivos para ajustarlo a lo estrictamente necesario.
Pero la preocupación no se limita a las grandes empresas. La falta de lluvias también mantiene en alerta a pequeños negocios de sectores que utilizan agua de forma habitual, como los lavaderos de coches, las lavanderías y las tintorerías, que temen las consecuencias de posibles restricciones si la situación empeora.
En la tintorería Emperatriz reconocen que existe preocupación, ya que el agua es un recurso fundamental para su actividad, tanto para la limpieza como para el planchado con vapor. "Esperemos que no haya restricciones, porque nos afectaría mucho", señalan. Pese a ello, se muestran optimistas y confían en que la situación mejore: "En Galicia siempre llueve". Una valoración similar hacen desde la Tintorería Andalucía, donde califican el escenario actual de "preocupante para el sector".
Las lavanderías de la ciudad también siguen con atención la evolución de la sequía, dada su dependencia del agua para prestar sus servicios. Desde Lavandería Lavatrice reconocen que la posibilidad de que se impongan restricciones es algo que "siempre está presente", aunque por el momento pueden desarrollar su actividad con normalidad. En Magic Wash comparten la esperanza de que las lluvias lleguen pronto.
Por su parte, desde Agua e Xabón apuntan a otra consecuencia de la falta de precipitaciones: la reducción de la actividad comercial. "Cuando llueve es cuando más trabajamos, porque la gente viene por las secadoras y también lava", explican. De este modo, la ausencia de lluvia no solo genera incertidumbre sobre el abastecimiento, sino que también puede repercutir en la facturación de algunos negocios.
Más tranquilos se muestran en los establecimientos dedicados al lavado de vehículos. Desde Lavado a Mano de Coches Pizarro aseguran que, por el momento, trabajan con normalidad. En VigCar tampoco están especialmente preocupados por la situación, ya que afirman que sus servicios no requieren grandes cantidades de agua. "Utilizamos pistolas que regulan la cantidad de agua, que es mucho menos que con manguera. Además, solo usamos el agua cuando es necesario y es muy poco", explican desde el establecimiento.
A finales de octubre, la falta de precipitaciones sigue condicionando las reservas del embalse de Eiras, una infraestructura clave para el abastecimiento de Vigo y su área de influencia. Ante este escenario, Caballero ha reclamado en reiteradas ocasiones a la Xunta la construcción de un nuevo embalse para garantizar el suministro de agua a la ciudad.
