El Martínez Valero fue testigo de un partido típico de las dos de la tarde. Pesado y complicado de digerir como esa comida familiar de los domingos. El Celta pecó de falta de valentía y apenas generó ocasiones durante un encuentro marcado por un ritmo bajo. Un partido habitual del conjunto gallego cada vez que juega como visitante en el campeonato liguero.
El Celta venía de una gran segunda parte frente al Racing, recordando a ese equipo combinativo e imaginativo desde la posesión. Pero frente al Elche, el conjunto gallego salió al terreno de juego, como habitúa lejos de Balaídos, muy conservador y cediendo la posesión a los franjiverdes. Los primeros 15 minutos fueron un monólogo del Elche ante un Celta que no encontraba su lugar en el césped del Martínez Valero.
El primer cuarto de hora tuvo varios avisos de los locales. Un disparo con pierna izquierda de Gonzalo Villar lo atajó fácilmente Radu, uno de los más inspirados en el primer periodo. La ocasión más clara saldría de los pies de Rubén Sánchez. El lateral catalán robó el balón en una posición peligrosa a Javi Galán, que está teniendo un inicio complicado de temporada, y su disparo con la izquierda, poco ortodoxo, se estrelló en el larguero de la meta celeste. El Celta únicamente se acercó al área de los locales mediante dos córners lanzados por Álvaro Núñez, pitado en cada acción por su antigua afición, que no supusieron peligro para el Elche.
Un inicio difícil para el Celta que a partir de la media hora de juego tuvo sus posesiones más largas. Ilaix y Aleix Febas, que regresó al Martínez Valero entre aplausos y con un pequeño homenaje al inicio de partido, cogieron más peso en el choque y el Celta cercó en varias ocasiones a la portería custodiada por el exceltista Matías Dituro. Dos disparos desde la frontal del área de Ferran Jutglà, el jugador más peligroso, no encontraron portería. Los últimos minutos de la primera parte fueron posesiones sin mayor incidencia y el 0-0 reinaba en el electrónico.
Borja Iglesias e Aleix Febas foron homenaxeados previo ao comezo do encontro por parte do @elchecf 🎩 https://t.co/FNpWHShX9M
— Celta (@RCCelta) October 11, 2026
El primer tiempo fue complicado de digerir durante la hora de la comida. El segundo fue por el mismo derrotero. El Celta continuó con su conservadurismo, motivado también por la baja de Miguel Román, y el Elche fue dueño del esférico. El horario tampoco ayudaba y el partido entró en un punto muerto. Posesiones ineficientes por parte de los locales y contragolpes inofensivos del conjunto de Claudio Giráldez.
El técnico de O Porriño movió a su equipo para intentar agitar el encuentro, pero sin éxito. La entrada de Borja Iglesias, que estaba en una isla desierta como delantero, no supuso ningún tipo de frescura. También entraron Carreira, Swedberg y Driouech. El marroquí, falto de ritmo, dispuso de las dos acciones más claras del Celta.
La primera, tras un error de Chust, le dejaba una autopista por delante para plantarse enfrente de Dituro. Incomprensiblemente, el extremo ejecutó un disparo desde el centro del campo que casi sale del Estadio Martínez Valero. El Celta esperaba, el Elche controlaba y en un balón largo llegó la oportunidad del partido. Un balón largo de Marcos Alonso fue peinado por Williot Swedberg. Lo recogió con velocidad el extremo marroquí que, frente a la portería del Elche, no ajustó lo suficiente el disparo que saldría lamiendo el poste.
Tras un susto en el último minuto con intervención de Radu a un disparo de Neto, el colegiado señaló el final de un partido gris del Celta que sigue falto de imaginación en los últimos metros y que no parece tener la capacidad para adueñarse del partido. Un punto para alcanzar los ocho en la competición y pensar en el ilusionante duelo frente a la Juventus.
