Al Celta no le sonríe la suerte en este inicio de temporada. Sea el juego, las decisiones desde la banda o los fallos individuales, lo cierto es que sigue sin ganar.
El arranque prometía, con ocasiones que, sin llegar a molestar a Fabiano, portero rival, sí que inquietaban al equipo chipriota.
Ante la inoperancia ofensiva, el Omonia se creció y tuvo las mejores ocasiones. Desde la derecha, Ewandro y Duverne confirmaron que lo del Celta podía ser una odisea en Chipre. También que estaba Radu y que había un larguero.
En el segundo tiempo, el Celta dominaba, pero las contras del Omonia dejaban claro que el partido seguía en la senda habitual de esta temporada. En el minuto 68, un desmarque de Williot terminó en el área pequeña, con Hugo González rondando, y culminó con remate de Pablo Durán a la red. Si bien la afición chipriota gritaba un “vete a verlo”, los celtistas desplazados seguían celebrando un gol que, al final, no fue: fuera de juego de Williot en el arranque.
Lo siguió intentando el Celta con un remate de Miguel Román de volea, pero en el 88 el Omonia dio el estacazo. Fue Balkovec, lateral izquierdo que decidió que era su día. Disparó desde lejos y los guantes de Radu se hicieron de látex. El balón salió resbalado y se metió en la portería celeste. Pero era el fin.
Al final, una muesca más para un arranque de temporada que se le está complicando al Celta.
