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El Celta continúa en ese carrusel de emociones que es muchas veces el arranque liguero. Tras dos derrotas en casa, los vigueses replicaron el partido en Mestalla ante el Valencia para rescatar un punto en San Sebastián con idéntico resultado, 0-0, y unas sensaciones similares.

La primera parte ante la Real Sociedad parecía la extensión de la depresiva derrota ante el Athletic, con Radu erigiéndose en el héroe celeste con un par de intervenciones determinantes. Una de ellas ante un disparo seco de Oyarzabal que repelió el rumano como pudo; el rechazo le llegó botando a Kubo que lo mandó a las nubes.

El dominio realista decayó en el segundo tiempo, con el Celta mucho más agresivo en la presión de la salida de balón de los donostiarras. Aspas y Pablo Durán entraron por Williot y Antañón, que fue la sorpresa del once, y después hizo acto de presencia Driouech.

El extremo, fichaje reciente, lo intentó de todas las formas aunque se le vio todavía algo impreciso; eso sí, intentó varias incursiones en el área que no terminaron fructificando.

Fue Iago el que tuvo la mejor ocasión, con un remate con la derecha forzado por la defensa que terminó manso en manos de Remiro.

Al final, un punto para regresar a Vigo con mejores sensaciones y el horizonte puesto en Getafe, el próximo lunes, donde el Celta intentará lograr la primera victoria de la temporada.