Si en 1809 los vigueses fueron capaces de expulsar a los franceses de la ciudad, más de dos siglos después, el protagonismo de la Reconquista, en el ámbito deportivo, se lo han llevado otros.
El Celta entró en Balaídos con la alegría de la victoria ante el Lyon el jueves pasado. La Reconquista estaba en el ambiente; el inicio de la celebración en la ciudad y el guiño del club en los prolegómenos del partido. A falta de Iago Aspas, habitual héroe celtista en estas fechas, fue Jutglà el que se vistió de Cachamuiña.
Al delantero catalán parece que le sentó bien llevar el apellido Blanch sobre su dorsal, dentro de la iniciativa retro de la Liga, que el Celta anticipó con la camiseta con los colores de la bandera de la ciudad y los nombres "simplificados", como en el fútbol de antes.
El caso es que Blanch se vistió de Iago y en poco menos de 20 minutos enfiló el partido para los locales. Primero, en el minuto 19 aprovechando un pase de Javi Rodríguez, hoy Javier, y un despiste de la defensa del Alavés; después, lanzando una contra con un balón a Hugo Álvarez, que marcaba el segundo.
En el minuto 37, se cocinó él mismo un golazo. Cabalgó todo el campo rival, amagó, regateó, desplazó el balón a la pierna izquierda y cruzó el balón a Sivera. El catalán lograba 4 goles en 7 días, y añadía al Alavés a Betis y Lyon como víctimas.
Parecía que el resto del encuentro sería un paseo para el Celta, pero Toni Martínez avanzó lo que sería la segunda parte; acortó distancias justo antes del descanso como anticipo de la remontada.
A los cinco minutos de la reanudación, Ángel Pérez aprovechó una gran presión del Alavés y un error de Carlos Domínguez para poner el miedo en el cuerpo celeste.
Un miedo que podría haberse cortado de raíz con el 4-2 de Javi Rodríguez, pero Sesma Espinosa anuló el tanto por una supuesta falta en la recuperación del balón del dorsal '32'.
Remontada del Alavés
La recta final del encuentro sirvió al Alavés para confirmar la remontada con dos golazos. Primero, Toni Martínez clavó el balón lejos del alcance de Radu con un gran disparo lejano, después de que Diabaté brillase como pivote aguantando el balón bajo la presión de Aidoo; era el minuto 74.
Sólo 4 minutos después, Rebbac le ganó la espalda a Javi Rueda, que perdió de vista el balón el tiempo suficiente para que el argelino le ganase la partida, y a base de recortes dejase uno de los goles de la jornada y el 3-4 en el marcador.
Iago Aspas entró en el minuto 81, quizás demasiado tarde para ser el Carolo que derribase la Puerta de la Gamboa. Pudo empatar antes Fer López desde fuera del área y, sobre todo, Carlos Domínguez. El canterano, bastante irregular en su actuación, cabeceó a bocajarro un centro de Hugo Sotelo, pero Sivera sacó una mano, o un brazo, salvador.
La derrota deja un mal sabor de boca tras la gran primera parte del equipo y una derrota con la que el Celta se marcha al parón. Abril será otro mes para soñar.
