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El umami, en la cocina japonesa, es un sabor intenso. El mismo que se lleva el Celta de Grecia, con gastronomía sabrosa, pero no lo suficiente para hacer frente al equipo vigués.

Los de Claudio Giráldez cambiaron la cara de los últimos partidos de Liga y saltaron al Toumba Stadium, fortaleza del PAOK en el que no había perdido un solo partido durante un año, para dejar su huella en Europa.

No habían pasado ni quince minutos y el Celta ya había contado con dos ocasiones. La mejor, la de Williot, que tras un remate despejado por Tsiftsis, tuvo el gol a un metro de la portería, pero el portero griego se hizo enorme y desbarató el tanto.

Después, Mingueza se llenó de balón desde la izquierda para mandar el balón alto con la zurda, mientras el sueco y Borja Iglesias le reclamaban el balón en el área pequeña.

Pero apareció Iago Aspas. Lo hizo pasada la media hora y tras un pase de tacón, alto, con gesto casi zidanesco,de esos que no es capaz de predecir el big data, de Miguel Román. Se plantó entre dos defensas y colocó con el interior el balón en la red. 0-1 merecido, con el de Moaña haciendo más historia, todavía.

El PAOK no despertó y el Celta siguió aprovechando los múltiples huevos que dejaban los griegos. Williot abrió a Aspas, que la puso en el punto de penalti para que el '19' celeste empujase a gol. Pudo ser peor para los suecos si el árbitro no hubiese anulado el 0-3 a Carreira.

El segundo tiempo fue de contención del Celta. Giráldez movió el banquillo, dando entrada a Rueda y Jutglà por Mingueza y Borja Iglesias y, cuatro minutos después, se marcharon Aspas y Williot, los protagonistas de los goles, para dejar su hueco a Fer López y Hugo Álvarez.

Fue el ourensano el que generó con un toque de calidad el gol de Jutglà. El disparo de Hugo no lo bloqueó Tsiftsis, el balón se coló como el que hace balconing ilegal entre sus brazos, y el catalán remachó a la red. Pero el VAR decidió que estaba en fuera de juego.

Del 0-3, al 1-2. De nuevo posición ajustada, en este caso de Jeremejeff, que voleó un centro lateral que superó a Radu. El videoarbitraje, en este caso, dio validez al tanto. Dos jugadas muy ajustadas, casi milimétricas, que terminaron en contra del Celta.

El encuentro dio para poco más; Fer López lo intentó con un punterazo que se marchó a córner, Matías Vecino salió a contener el 1-2 y el PAOK apretó con más corazón que acierto o cabeza.

Al final, victoria importantísima del Celta en un campo muy complicado que deja un resultado favorable para la vuelta, el jueves que viene a las 21:00 horas, en Balaídos.