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El día de Navidad de 2024, los aficionados del Celta recibieron uno de los mejores regalos: Iago Aspas anunciaba su renovación hasta 2026. Aquel 25 de diciembre, el equipo celeste salía de dudas y por fin sabía que, un año más, el mejor jugador de la historia del club vestiría su camiseta.

Pero el adiós del de Moaña está, cada día más cerca. Con 38 años, cumplirá 39 en agosto, un mes después de que expire su actual contrato, recorre los últimos metros de su carrera como futbolista en la que se ha convertido en santo y seña del Celta, al que ha salvado en repetidas ocasiones de situaciones complicadas y para el que se ha convertido en máximo goleador y con más partidos jugados con la celeste.

A día de hoy, saber si Iago seguirá o no es algo que no sabe nadie, quizás ni él mismo. Su hermano y representante, Jonathan Aspas, poco desvelaba en una entrevista en En Xogo el pasado mes de diciembre. "Es una cuestión de él", aseguraba marcando distancias, aunque añadía que la decisión, según entendía, "será más hacia el final". "Depende de cómo se encuentre y de sensaciones", finalizaba.

También hacía referencia a algo que Iago siempre ha dejado claro: todavía tiene "un papel muy importante en el equipo", de hecho, "es capitán" y todavía quedan partidos, tanto de Liga como de Europa, "y hay que dosificar".

Esa es la estrategia que ha presentado Claudio Giráldez al delantero desde que llegó. Sin restarle ni un ápice de importancia, por lo que significa dentro y fuera del terreno de juego, el técnico porriñés ha ido espaciando sus apariciones, sentándolo en el banquillo y dándole titularidades, además de minutos de juego en los que sus cualidades y su veteranía se potencien.

Así lo revelan los números de Aspas durante lo que va de temporada. 24 partidos, de los cuales 12 ha sido titular y otros tantos suplente; 1202 minutos en las tres competiciones (Liga, Copa del Rey y Europa League), 3 asistencias y 4 goles, 2 en Liga y 2 en Europa League.

A los fríos datos estadísticos se suman las sensaciones y las actuaciones que deja cada vez que aparece por el verde y que ha ido mejorando en cuanto a prestaciones según iban pasando los partidos. No hay que olvidar que él fue el que marcó el gol en Getafe que regaló un regreso a Europa la temporada pasada que parecía impensable meses antes.

Y esto, a pesar de que jugadores como Borja Iglesias, Radu o Ilaix son hoy referentes, hombros en los que se apoya el equipo como en su día se apoyaban sólo en el suyo, pero en este caso se convierte en una suma, nunca en una resta.

A finales de octubre, Aspas recibía un homenaje. Era por alcanzar los 534 partidos con el Celta, superar al Gran Capitán Manolo y convertirse en el jugador que más veces había vestido de celeste. Para muchos, era un "homenaje en vida", antes de que su figura desapareciese del campo para siempre.

De hecho, hay quien lo vio como un adiós prematuro a la estrella que ha alumbrado al Celta en los últimos años, un "por si acaso", una ocasión para volver a aplaudir al que se merece todos los aplausos. Pero los drones en el cielo representando su figura y su carrera podrían ser, simplemente, uno de los muchos homenajes que le quedan.

Si atendemos a las declaraciones de Marco Garcés, sabemos que tendrá un hueco en la estructura del club, seguramente en el departamento de scouting, para aprovechar su amplio conocimiento del fútbol, que le llega por profesión, pero sobre todo por devoción. Pero el propio Garcés hacía hincapié en que todavía le quedaba cuerda para seguir jugando.

Por su parte, Giráldez deseó que lo acompañara en su trayectoria en el banquillo, algo que se sabe imposible, al menos a priori, pero que demuestra el peso que tiene en el equipo y en el club; de hecho, es mayor que el entrenador, que se ha convertido en el encargado de gestionar sus últimos (o penúltimos) pasos como futbolista.

Decir adiós o seguir; pasar a la eternidad en forma de fotografía parada o seguir haciendo historia rodeado de canteranos que lo ven como un ejemplo de que todo es posible. Sólo él tiene la respuesta, y parece que habrá que esperar para saberla, al menos unos meses. Mientras, la opción es seguir disfrutando de Iago Aspas en el Celta.