TokApp nació en Vigo en 2013 con una idea sencilla: crear un canal de comunicación seguro entre los centros educativos y las familias. Trece años después, no solo lo ha logrado, sino que ha sido el germen de un proyecto mucho más grande.
Aquella herramienta que funcionaba casi como un "WhatsApp para colegios" se ha convertido en una plataforma que incorpora gestión académica, facturación, actividades extraescolares, compra de libros y material escolar y pagos.
Solo en 2025, según explica su fundador, Javier Romero, a través de TokApp se movieron en España más de 230 millones de euros en pagos de familias a centros educativos.
Ese crecimiento ha permitido a la compañía detectar también algo que no figuraba inicialmente en su modelo de negocio: detrás de algunos pagos que no llegaban había familias que, sencillamente, no podían asumirlos. Excursiones, actividades o material escolar quedaban fuera del alcance de algunos alumnos.
"Hablábamos con los colegios y nos decían: claro, estas son familias numerosas, con pocos medios, que no pueden mandar a ese niño a esa actividad", relata Romero a Treintayseis.
Fundación TokApp Impulsa
De esa realidad nace una nueva etapa bajo el nombre de Fundación TokApp Impulsa, evolución de Fundación Lingoreta, constituida en Vigo en 2024. El proyecto pretende aprovechar la tecnología y, sobre todo, la comunidad construida alrededor de TokApp para crear campañas solidarias vinculadas a necesidades concretas de colegios, AMPAs, asociaciones o clubes.
La diferencia que Romero subraya frente a otros modelos de donación está en la trazabilidad: quien aporta sabe exactamente qué está financiando: "El padre cuando aporta dinero sabe exactamente adónde lo está aportando, y ese dinero va directamente a la causa de ese colegio, de esas familias o de esos niños".
La fundación no plantea una gran bolsa genérica de ayudas, sino campañas con un objetivo y un destino determinados; desde facilitar que varios alumnos participen en una actividad, hasta adquirir material, atender necesidades específicas o incluso financiar mejoras de uso común, como una biblioteca o determinadas instalaciones del centro.
Propuestas revisadas
El mecanismo ya está integrado tecnológicamente en TokApp. Los colegios cuentan con una opción en su panel desde la que pueden trasladar una propuesta a la fundación y también se habilitará un formulario en la web para centros, AMPAs e instituciones que no utilicen la plataforma. Posteriormente, TokApp Impulsa revisará cada petición y, si cumple los criterios establecidos, la convertirá en una campaña abierta a las aportaciones.
La idea es movilizar primero al entorno más próximo. Familias del propio centro, abuelos, tíos, empresas relacionadas con el colegio o cualquier persona interesada podrán realizar pequeñas donaciones. Romero pone el acento precisamente en la dificultad que existe ahora para canalizar aportaciones de pocos euros.
Si un centro necesita ayudar a tres o cuatro alumnos, recaudar directamente cantidades de dos, tres o cinco euros supone problemas administrativos y dificulta la participación de personas ajenas al colegio.
Ventajas fiscales
Hacerlo a través de una fundación permite articular la campaña dentro de un marco regulado y facilita además el acceso del donante a los beneficios fiscales previstos para este tipo de aportaciones. Romero recuerda que los primeros 250 euros donados cuentan con una deducción del 80% en el IRPF.
"Si aportas 250 euros al año, en la declaración de la renta te devuelven 200, con lo que solo te ha costado 50 euros, pero acabas de ayudar a mucha gente", ejemplifica.
La propia Fundación TokApp Impulsa también prevé organizar eventos para recaudar fondos destinados a programas como la denominada "mochila solidaria" y otras iniciativas que posteriormente puedan distribuirse entre diferentes causas.
El uso de una red educativa de gran tamaño plantea, sin embargo, otro desafío: evitar que la capacidad de difusión de TokApp convierta la solidaridad en una petición indiscriminada de dinero a las familias. Romero sostiene que cada campaña deberá pasar una revisión previa.
En los centros que ya trabajan con la tecnológica existe además una relación e identificación anteriores; para colegios externos, reconoce, será necesario solicitar más documentación y realizar un análisis más exhaustivo.
Captura de la web.
La detección de los beneficiarios recaerá fundamentalmente en la propia comunidad educativa. "Ellos son los que conocen a las familias", señala Romero, que sitúa en directores, profesores y responsables de las AMPAs la capacidad para identificar las necesidades reales. La fundación actuará después como estructura para validar la propuesta, recaudar y canalizar los fondos.
El proyecto está a punto de abandonar la fase puramente tecnológica. La herramienta para crear campañas ya aparece en los paneles de los colegios y las primeras solicitudes están siendo analizadas. Romero calcula que las primeras comenzarán a publicarse en aproximadamente dos semanas. Las familias podrán encontrar en su aplicación tanto las iniciativas de su propio centro como otras promovidas por la fundación en colegios de su entorno.
Internacionalización
Pero el objetivo no termina en España. TokApp tiene presencia internacional y la fundación quiere seguir el mismo camino. Romero asegura que ya se han iniciado los trámites para constituir la primera fundación internacional en República Dominicana, país en el que la tecnológica está implantada desde 2017.
Durante agosto, además, ha mantenido conversaciones con colegios latinoamericanos y la acogida, asegura, está siendo especialmente positiva.
La aspiración es replicar el modelo allí donde TokApp ya dispone de comunidad educativa y extenderlo después a nuevos territorios. "Nuestra idea y nuestro objetivo es llevar esto a todos los países y generar un nuevo ecosistema. Realmente no tenemos un límite", afirma Romero sobre el futuro de lo que acaba de nacer.
La propuesta se apoya, en el fondo, en una lógica de escala aplicada a las pequeñas necesidades. "En el colegio hay 200 papás y tenemos a tres niños con problemas", ejemplifica el fundador de TokApp. Si cada familia aporta una pequeña cantidad, sostiene, pueden financiarse oportunidades que hoy se pierden por falta de un canal que conecte a quien necesita ayuda con quien está dispuesto a prestarla.
Ese es el espacio que TokApp Impulsa quiere ocupar: convertir una red creada para comunicar a los colegios con las familias en una red capaz también de movilizarlas.
