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No hay evidencia gráfica y su nombre no aparece en las noticias de la época, pero la figura de Eduarda, La Maradona, está vinculada al Vigo de los años 80 tanto como La Movida, la reconversión del metal o el lema de "Por un Vigo mellor", eslogan y lema del gobierno municipal de Manoel Soto, el primer alcalde de la democracia.

Esa década en Vigo estuvo marcada por la delincuencia, asociada a la droga, principalmente la heroína, y a la crisis económica derivada de la caída de la industria, y también por la juvenil, la que ejercían pequeñas bandas de adolescentes, de las que hay múltiple constancia en los diarios de aquellos años.

Entre las más conocidas estaba la de la Ferrería, liderada por Eduarda, o Bernarda, según la fuente, que atemorizaba a los vecinos de la zona y que, incluso, expandía sus tentáculos en la zona de Venezuela y el centro de Vigo.

El periodista Eduardo Rolland es que le da nombre de pila en dos artículos diferentes, en 2017 en La Voz de Galicia, Bernarda; y en 2020 en Vigoé, Eduarda. Contaba con 15 años y le apodaban La Maradona, un sobrenombre que también tiene orígenes diferentes.

Un apodo de origen difuso

Se dice que era por el físico, pequeña y de pelo rizado, como Diego Armando Maradona, la estrella argentina de la época; también por su habilidad para "driblar" a las autoridades, a las que esquivaba con facilidad en las persecuciones tras perpetrar el delito.

Pero hay una tercera, recogida en YouTube en un vídeo en el que dos vecinos del Casco Vello Alto hablan sobre ella. Miguel Anxo Muradolo asegura en uno de los comentarios que se lo pusieron "los críos en el patio de Salesianos, siempre abierto para la chavalada del barrio". La razón, "jugaba muy bien al fútbol". "Nos regateaba a todos, uno tras otro; un espectáculo", refrenda.

Además, deja un atributo más de La Maradona; como si de una Robin Hood moderna se tratase, "con el dinero de algún atraco, repartía entre los niños bolsas de gusanitos en el Cine Salesianos los domingos". "Tenía alardes de nobleza", sentencia.

Hay otros vigueses de esa generación que la ubican en la zona del barrio del Rocío, en Coia, en el equipo de fútbol y confirman la habilidad para el regate de la que gozaba.

Delitos atribuidos

A ella y a su Banda de la Ferrería, que lideraba, se le atribuyen diecisiete robos a principios de 1982. Según El País, serían "cuatro jóvenes, de edades comprendidas entre los 15 y los 20 años" los que se dedicaban a "sorprender a niños de 11 a 13 años y, aprovechándose de la poca resistencia que ofrecían, les arrebataban las cadenas de oro del cuello por el procedimiento del tirón, mientras los sujetaban".

En este caso, la noticia, publicada el 19 de marzo de 1982, ubica estas acciones en "áreas próximas a colegios y en el parque de El Castro" y un botín final de "unas 400.000 pesetas". Eso sí, asegura, según la información de la Policía Judicial, "la pandilla estaba formada por un grupo de amigos de la Travesía de Vigo".

A pesar del complejo dislate de los datos, lo cierto es que La Maradona existió. Por ejemplo, lo corroboran dos vecinos entrevistados en el proyecto audiovisual Fai Rúa, que nace con el objetivo de registrar la memoria colectiva del barrio viejo de Vigo.

Conocida en el vecindario

Emérito Pazos y Amelia Alonso departen en su casa sobre aquella joven, añaden que eran tres hermanos, y que la banda estaba formada por "cinco o seis". Además, aseguran que a Emérito "lo quería", y lo defendía cuando el resto se metía con él. "Como los tenía dominados a los chavales", incide el protagonista.

"Murieron todos", señalan. La Maradona, también. Según Rolland, lo hizo en la cárcel víctima de una enfermedad.

El suyo era uno de los nombres conocidos, como el de jóvenes como Alejandro Casal Iglesias, "Tito de Matamá", de 19 años, y José Fernández Gómez, "El Chuti", de 20, de Coia. Ambos fueron protagonistas de un intento de motín en la cárcel en enero de 1985, con Guillermo García González, de 27 años, conocido como "El atracador solitario".

Aumento de la delincuencia juvenil

La delincuencia juvenil que ocurría en las calles llevó, según recoge el propio Rolland, a que se celebrase una manifestación en 1983 en la Gran Vía, con padres y madres cortando el tráfico pidiendo seguridad ante la proliferación de bandas juveniles.

Otro de los hechos que marcó esos años ocurrió el 27 de mayo de 1984. Tras tratar de recuperar una cazadora que le habían robado un grupo de jóvenes, Ángel Novoa, de 28 años, fue asesinado por un chico de 14 años con un arma blanca. Según la información de El País del 30 de mayo de 1984, su hija Sara, de cuatro años, salió detrás de su padre y fue atropellada por un coche.

En este y otros delitos siempre se incluye, de manera directa o indirecta, la participación de La Maradona y su banda, aunque no está probado, al menos por la hemeroteca, que participasen en estos casos recogidos por la prensa.

Esto ocurre en junio de 1987. El Celta disputó en Riazor un partido decisivo por el ascenso, que terminó con graves enfrentamientos entre hinchas; hubo 17 heridos, cinco de ellos policías, y posteriormente fueron clausurados tanto Riazor como Balaídos.

La prensa confirma además que se organizó un tren desde Vigo, con unas 1.200 plazas, para desplazar aficionados. En ese tren, según el testimonio de un hombre identificado como Xavi que recoge Rolland, él presenció en aquel convoy como La Maradona y su banda fueron atracando los compartimentos camino de A Coruña.

Lo que sí confirman años posteriores antiguos agentes es que en febrero de 1985 se creó en Vigo el 092 para tratar de lidiar con esta delincuencia juvenil. Fue el alcalde, Manoel Soto, y el concejal Carlos Núñez, los que pusieron en marcha este departamento de patrulleros del 092, el teléfono de urgencia para denunciar delitos.

Proyecto audiovisual sobre La Maradona

En 2023, la poeta viguesa Nuria Vil puso en marcha un proyecto que nació fruto de sus investigaciones sobre La Maradona. El trabajo, realizado junto a Alba Domínguez, se llama Delincuente, "unha obra visual que rescata a historia da cidade de Vigo dos 80 a través de La Maradona e a poesía galega contemporánea".

La propia creadora resaltaba en una entrevista en La Voz de Galicia que su trabajo nace de la hemeroteca, pero también del relato de las personas que la conocieron. Así, fue "creciendo la leyenda" aunque "sus fechorías no están documentadas".