Con más de una década de trayectoria en el mundo de la fotografía, Claudio García ha sido nominado a los Premios Quijote 2026, organizados por AFoCAM, con dos obras en las categorías de 'Retrato' y 'Bebé e Infantil'.
El fotógrafo destaca por una propuesta cuidada y con identidad propia, en la que la iluminación, la dirección y la composición juegan un papel fundamental. Su trabajo busca alejarse de los códigos más convencionales de la fotografía familiar para dar protagonismo a la persona retratada y conseguir imágenes más naturales y con un marcado carácter editorial.
Después de desarrollar buena parte de su carrera en los ámbitos de la moda y la fotografía comercial, en 2025 García decidió dar un nuevo paso profesional con la apertura de su propio estudio en Moaña, Claudio Photo Studio. Allí trabaja diferentes disciplinas, entre ellas el retrato, la fotografía de familias, embarazo, infantil y bodas, manteniendo una mirada especialmente vinculada a la dirección artística y al cuidado de la imagen.
A lo largo de su trayectoria, su trabajo también ha estado vinculado al ámbito editorial, con fotografías publicadas en cabeceras como Harper’s Bazaar, Cosmopolitan, NEO2 y L’Officiel. Además, ha recibido siete Premios Lux y otros reconocimientos en diferentes concursos y certámenes profesionales de fotografía.
Llevas más de una década dedicándote a la fotografía. ¿Cómo te iniciaste en el sector?
Empecé en la fotografía a los 27 años, de manera un poco casual: tengo una prima fotógrafa que me habló de su trabajo y se me encendió una pasión que no sabía que tenía. Comencé a indagar y a formarme de manera autodidacta y con cursos formativos de varios días y me encantó. A día de hoy puedo decir que estoy orgulloso y muy contento de haber llegado a donde llegué.
¿Cómo ha sido tu evolución y cómo ha cambiado tu estilo durante estos años?
Yo empecé en el año 2011 enfocado plenamente en la moda y la publicidad. Estuve diez años trabajando para marcas de ropa y agencias; hasta que en 2025 abrí mi propio estudio en Moaña -Claudio PhotoStudio & Home- para enfocarme en el día a día de las personas y en captar momentos reales. Estaba un poco cansado de lo irreal que es el mundo de la moda y me parecía que algo más auténtico, más simple y más sencillo. Me apetecía ayudar a crear un recuerdo que quede para siempre.
Actualmente trabajo fundamentalmente con retratos y fotografía familiar, las dos categorías en las que han sido nominadas mis fotografías en los Premios Quijote 2026.
¿Hay alguna motivación detrás de esta especialización?
Para mí, eso es muchísimo más gratificante, nada me llena tanto como el mensaje de una familia que me dice que le encantó lo que vivieron y el recuerdo que les quedó. Me hace sentir mucho mejor con mi trabajo, más único.
Además, ahora intento plasmar mi experiencia en el mundo de la moda en el trabajo con familias, pero desde un punto de vista más personal. El concepto que intento trasladar es mi visión de la fotografía de moda, pero aplicada a momentos del día a día, y por ahora está gustando mucho. Mi objetivo es salir de la estética clásica que pueden llegar a tener las fotografías de familia y trasladar ese recorrido al día a día, para que también puedan tener una fotografía de estudio con un estilo más editorial.
¿Qué crees que diferencia tus fotografías de los retratos familiares más tradicionales?
La naturalidad. Mi intención es que haya cuanto menos decorado y más simpleza en la imagen, mejor, porque creo que el protagonista siempre tiene que ser la persona retratada. Después, intento que sean ellos mismos y no buscar una pose forzada, porque obviamente no son modelos y no tienen por qué saber cómo ponerse delante de una cámara. Eso genera tensión, así que intento que cuando entren en el estudio vivan una experiencia de relajación, de disfrute y que se sientan ellos mismos delante de la cámara.
Se trata de retratar a alguien tal y como es, con sus limitaciones y con esa vergüenza inicial, romper un poquito el hielo y conseguir que después se sientan ellos mismos delante de la cámara. Creo que eso es lo que intento transmitir y que ese es el punto diferencial.
Eso también se refleja en las dos fotografías que han sido nominadas, protagonizadas por personas que no son modelos
Sí. Fueron dos sesiones: una de una madre en el estudio con su bebé y otra de una chica embarazada. Aunque es un retrato individual, la sesión de playa la hice con ella y su pareja. Era una editorial mucho más grande, pero la fotografía premiada fue ese retrato.
Y sí, son dos sesiones en las que fueron momentos robados, momentos de relax. En la fotografía de la playa, por ejemplo, ella estaba simplemente apoyada en el brazo de su pareja, sin ningún tipo de intención ni de pose concreta.
También das mucha importancia a la luz, la dirección y la composición. ¿Qué buscas conseguir con esos detalles?
Es la clave principal: la iluminación es la manera de transmitir la sensación que tiene cada una de las sesiones. Controlar la luz es el cien por cien de mis trabajos.
Con la luz juego con diferentes ángulos para darle un poquito más de dramatismo a la sesión o, por el contrario, hacerla más fresca. Dependiendo del tipo de sesión y del camino que quiera darle, utilizo la luz para generar más dramatismo o más alegría en la imagen.
Si llegaras a ganar este premio, ¿significaría más para ti que los reconocimientos que recibiste trabajando en moda?
Sería un orgullo y es el objetivo al que aspiro. Ya gané varios premios en el mundo de la publicidad y la moda, pero creo que este me llenaría muchísimo más debido al componente personal.
