Con la llegada del verano y las altas temperaturas, el aire acondicionado vuelve a convertirse en uno de los grandes protagonistas de la factura eléctrica.
Sin embargo, el verdadero impacto económico no depende únicamente de las horas de uso, sino también de los cambios fiscales y del precio de la electricidad.
Así lo explica a EL ESPAÑOL, Iván Terrón, asesor energético, que pone cifras al coste de mantener la vivienda fresca durante los meses más calurosos.
¿Cuánto sube la factura de la luz en verano?
Desde junio, el IVA de la electricidad ha regresado al 21% y el impuesto eléctrico se ha situado en el 5,1%, lo que ha provocado un incremento automático en muchas facturas. "Una factura que era de 80 euros ahora ronda los 92 euros sin que hayas tocado nada", señala.
A ello añade otros factores que mantienen tensionado el mercado energético, como el elevado precio del gas, la sequía o la situación internacional.
Según Terrón, ese escenario hace que el gasto mensual aumente notablemente en verano. "Si en mayo pagaste unos 50 euros, en julio te puedes plantar en 85 euros... y eso antes de pasarte con el aire", advierte.
Entre los aparatos habituales durante esta época del año, el asesor establece un ranking según su impacto en el consumo eléctrico. El más económico es, con diferencia, el ventilador. Su potencia suele situarse entre 30 y 75 vatios, por lo que mantenerlo encendido durante varias horas apenas supone unos céntimos al día.
Además, recomienda utilizarlo junto con el aire acondicionado. El motivo es sencillo: al mover el aire frío por toda la estancia, permite elevar un par de grados la temperatura del aparato sin perder sensación de confort, reduciendo así el consumo energético.
El aire acondicionado ocupa el segundo puesto en ese ranking, pero es el electrodoméstico que más preocupa a los hogares. "Un equipo normal de unos 2.000 vatios, encendido 6 horas al día durante un mes, suma unos 360 kWh extra: alrededor de 53 euros más al mes solo por el aire", asegura.
Para Terrón, otro gasto que muchas familias pasan por alto es el de la piscina. La bomba depuradora puede permanecer funcionando varias horas cada día y, si se usa durante los momentos de mayor precio de la electricidad, el coste aumenta de forma considerable.
Precisamente, el horario de consumo es uno de los aspectos que más influye en el importe final. El asesor recuerda que el precio del kilovatio hora cambia constantemente y que la diferencia entre las horas más baratas y las más caras puede multiplicarse por cuatro.
Mientras que al mediodía puede situarse en torno a 0,06 euros por kWh, alrededor de las nueve de la noche puede alcanzar 0,26 euros por kWh. "La misma electricidad puede costar más de cuatro veces más según el reloj", señala el experto.
Por ello, recomienda enfriar la vivienda durante las horas centrales del día, cuando la electricidad resulta más barata, bajar las persianas para conservar la temperatura y evitar, siempre que se pueda, utilizar los equipos entre las 20:00 y las 22:00, la franja de mayor coste.
Otra recomendación es mantener el aire acondicionado a 26 grados, una temperatura que considera suficiente para garantizar el confort sin disparar el consumo. "La diferencia entre 24 y 26 grados apenas la nota el cuerpo, pero sí el bolsillo", resume.
Por último, Terrón recuerda que al ahorro no depende únicamente de los hábitos de consumo. Revisar la tarifa contratada también puede marcar la diferencia. De hecho, según los cálculos, una diferencia de apenas dos céntimos por kilovatio hora entre dos ofertas puede traducirse en más de 45 € de ahorro durante todo el verano.
