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Las claves

Con la campaña de la Renta a punto de echar el cierre, son muchas las personas que esperan que finalmente la Agencia Tributaria (AEAT) no acabe ‘llamando a su puerta’ en forma de carta o requerimiento. En caso de llegar, el susto entra en el cuerpo. Aunque, como se suele decir, no todo está perdido.

Porque, y según demuestra la estadística, la mitad de los casos que se recurren los pierde Hacienda. Ahí están los casos de Shakira, Iniesta, Piqué o Xabi Alonso, por nombrar algunos casos mediáticos. Entonces ¿cómo funciona el sistema de incentivos para los funcionarios?

Emilio Baena, exinspector de Hacienda, pone ‘los puntos sobre las íes’ en la forma de actuar de la AEAT y los incentivos para los inspectores en el podcast ‘Tengo un plan’.

Norma compleja

Volviendo al dato de que la mitad de los casos que se recurren los pierde Hacienda, Baena es rotundo: “No existe ningún tipo de penalización para la persona que ha puesto esa multa”.

¿Y por qué esta elevada tasa de error? El exinspector lo tiene claro: la complejidad de la norma fiscal. Y eso se traduce en subjetividad: “Un inspector te dice una cosa y otro te dice otra. Y eso depende de en qué administración caiga, en qué funcionario”.

Eso se traduce en que, dependiendo de a quién te toque, el resultado de la inspección “puede variar sin que la ley haya cambiado”.

¿Cómo funciona el sistema de incentivos de los inspectores de Hacienda? En base a unos objetivos que se traducen en el cobro de un plus de productividad. Pero no es igual que el de un agente comercial.

Es decir, que por el hecho de abrir un expediente, o poner una multa, no va a recibir una comisión directa y automática de una cantidad determinada de euros.

“No es que tú digas, oye, si haces este expediente o sacas tanto aquí tienes 500 o 1.000 o 2.000 euros más. No es como un comercial”, recalca Baena.

Baremo

El sistema se basa en un baremo donde juegan un papel relevante múltiples factores que van sumando puntos. Entre esos factores está el número de expedientes y su cuantía porque no es igual investigar a un pequeño autónomo que a una multinacional.

Otro elemento que se tiene en cuenta es la complejidad del fraude, los plazos de resolución, las actas de conformidad y la atención al contribuyente.

¿Y cómo se reparten esos incentivos? No se hace de forma individual, no se asigna a la persona que tramita el caso, sino que se reparte por equipos, departamentos o delegaciones.

Entre las críticas de Emilio Baena al sistema está el hecho de que, si el contribuyente gana posteriormente el caso, los inspectores no devuelven el bonus.

"Si yo pongo multas, recibo incentivos por las multas. Además, no va a pasar absolutamente nada con mi comisión aunque se pierda el caso. No hay ningún tipo de penalización”, remarca.

Mientras tanto, el contribuyente recurre la multa, pero pueden pasar años hasta que la justicia le dé o no la razón. “Hay mucha gente que se puede arruinar así”, concluye Emilio Baena.

Para que no sea así, y ante el miedo, el contribuyente acaba por hacer bueno el conocido como “cumplimiento voluntario”. Desde su punto de vista, los incentivos no se deberían pagar “inmediatamente”, sino cuando la sanción adquiriese “firmeza legal”.