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Las claves

Hablar de Protos es hablar de una bodega casi centenaria. De hecho, será en 2027 cuando soplará 100 velas. Pero como si fuera una especie de ‘calentamiento’, la bodega acaba de celebrar el vigésimo aniversario de su llegada a la Denominación de Origen (DO) Rueda.

Y es que este proyecto fue iniciado en 2006 con la elaboración de Protos Verdejo. Dos décadas después, sigue siendo una de las apuestas de la compañía. De hecho, acaba de invertir 4 millones de euros en sus instalaciones en la DO Rueda.

“Protos no ha parado de crecer a doble dígito con sus vinos blancos en España desde su fundación hace 20 años”, afirma Carlos Villar, su director general.

Ampliación y modernización

Las instalaciones de Protos en la DO Rueda se localizan en la localidad de La Seca. Y la inversión de 4 millones se destinará a incorporar herramientas enológicas de última generación destinadas a mejorar la precisión en las elaboraciones y ampliar la diversidad de estilos.

Porque, desde hace dos décadas, la bodega ha registrado una evolución sostenida tanto en volumen como en una gama de vinos que ya se exportan a más de 40 países, sobre todo en el continente americano.

Recapitulemos: todo comenzó con una única referencia, Protos Verdejo. Después se dio paso a Protos Cuvée, Protos Sauvignon Blanc y Protos Verdejo Reserva. Este último fue el primer blanco Reserva de la DO Rueda.

“Vinos de guarda que nunca salen al mercado antes de dos años”, subraya Marilena Bonilla, su directora técnica.

¿Y cuáles son esas innovaciones? Entre otras, destaca la instalación de huevos de cemento para el trabajo de crianzas sobre lías. Se trata de una técnica que favorece la obtención de vinos con mayor volumen, mineralidad, complejidad y capacidad de evolución en botella.

Todo ello dentro de un plan de ampliación y modernización cuyo fin no es otro que reforzar su capacidad de elaboración así como avanzar en la producción de vinos blancos de mayor complejidad, valor añadido y capacidad de guarda.

“Esta inversión nos permite seguir evolucionando y dotarnos de herramientas que favorecen elaboraciones cada vez más precisas y vinos con mayor personalidad, complejidad y capacidad de evolución”, concluye Carlos Villar.