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Las claves

El mercado inmobiliario en España es muy complejo y destaca por ser motivo de angustia de miles de ciudadanos que ven imposible hacer frente al gasto de la vivienda que se encuentra en constante subida.

Desde la perspectiva de los propietarios e inversores, se evidencia cómo esta extrema necesidad habitacional otorga al arrendador la libertad de establecer estrictos filtros de selección para los futuros inquilinos.

Asimismo, el inversor inmobiliario, Javier Medina, habló en laSexta Xplica sobre la percepción del mercado de la vivienda en España desde los ojos de un propietario que no solo hace frente a la elección de inquilinos, sino también a la enorme carga fiscal impuesta por el Estado.

¿Cómo es ser propietario en España?

Lo primero que destacó el propietario a la hora de hablar del mercado de la vivienda es que "es sacar una vivienda al alquiler y vuela, hay tanta necesidad de vivienda que vuela".

"De hecho yo ahora he terminado una reforma en la que saco al mercado cuatro viviendas nuevas a un precio relativamente económico, en torno a los 650 euros a unos 25 minutos de Valencia y me voy a encontrar con que publicas el anuncio y en 24 horas voy a convocar a todo el mundo porque va a estar alquilado en la primera visita", expresó el inversor.

Esta situación ha convertido a los propietarios en una especie de reyes que tienen el control de seleccionar quién será el afortunado de vivir en su inmueble: "Los requisitos van a ser, viendo la demanda que hay y viendo los discursos que hay, yo voy a decidir quién entra a mi piso", comentó Medina.

¿Cuáles son los requisitos de Javier Medina? "Primero, que pase el seguro de impagos, segundo, si puedo detectar ese discurso de sindicatos de inquilinos, si puedo reconocer si está afiliado no lo alquilaría (...) a un comunista tampoco porque no creen en la propiedad privada, sería ilógico", destacó el inversor.

Así, el propietario de 12 pisos comentó que "el problema real es cuando yo soy un malvado especulador y compro una vivienda hecha polvo por 100.000 euros y le hago una reforma de 30.000 euros y lo amueblo por 5.000 euros, esos 135.000 euros los vendo a 180.000 euros", calculó.

Ahora bien, aquí está el problema de los propietarios en España. "Esos supuestos 45.000 euros que me quedan a mí de beneficio, hay un Estado que viene y me dice 'oye, de la compra te quito 10.000 euros de Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP) en la compra, 6.300 euros de la reforma, 1.050 euros del mobiliario y otros 1.000 euros de licencias", enumeró los impuestos el inversor.

"Resulta que a mí me quedan 26.500 euros, pero es que cuando ese dinero me lo llevo al bolsillo, llega otra vez el Estado y me dice en la Renta, en el Impuesto sobre la Renta de Personas Físicas, y la plusvalía municipal, que me quita otros 6.500 euros, por lo tanto mi beneficio es de 20.000 euros", continuó.

Teniendo todos estos valores en cuenta, el propietario se sinceró y finalizó su argumento expresando que "el Estado se ha embolsado 43.000 euros de impuestos, mientras yo he obtenido un beneficio de únicamente 20.000 euros".