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Las claves

El precio del alquiler preocupa, y mucho, no sólo a quienes ya viven de esta manera, sino también a aquellos que quieren hacerlo en un futuro. Y tanto unos como otros se preguntan cómo se va a comportar el mercado.

Un dato para dar respuesta a la pregunta es el relativo al conocido como Índice de Referencia de Arrendamientos de Vivienda (IRAV). Según el INE, en mayo se situó en el 2,46%. Es decir, récord de la serie histórica que arrancó en noviembre del 2024.

Recordemos que el IRAV es el índice que limita las subidas anuales en el precio del alquiler. Y, desde su implantación, ha oscilado entre el 1,98% y el 2,48%.

Equilibrio

Según explica Pedro Bretón, CEO de SEAG (Sociedad Española de Alquiler Garantizado), el IRAV aporta cierta estabilidad al mercado: “Cuando las revisiones se producen de forma gradual, se reduce el riesgo de tensiones financieras y, por tanto, de situaciones de impago”.

Y añade: “La estabilidad sigue siendo uno de los mejores aliados para la salud del mercado arrendaticio”.

Sin embargo, no es suficiente porque, paralelamente, se está produciendo un aumento de los costes asociados a la propiedad.

"Muchos propietarios están viendo cómo los gastos de mantenimiento, los seguros, las comunidades o la propia inflación crecen a un ritmo superior al de las actualizaciones de renta que permite la normativa”, indica Bretón.

Y el resultado no es otro que “una pérdida progresiva de rentabilidad que no se puede ignorar". Por lo tanto, y a su entender, “el mercado necesita mecanismos que permitan preservar el equilibrio económico de quienes ponen viviendas en alquiler”.

¿Traducción? Las medidas regulatorias pueden acabar generando efectos contraproducentes si desincentivan la salida de nuevas viviendas al mercado.

“Se produce un cierto ‘efecto placebo financiero’, pues mientras los inquilinos pagan algo menos hoy, acabarán pagando más a medio y largo plazo”, remarca Bretón.

¿Solución? "La verdadera solución pasa por aumentar la oferta disponible, reforzar la seguridad jurídica y crear condiciones que animen a más propietarios a poner viviendas en arrendamiento. Sin esas medidas, la tensión seguirá trasladándose a los precios y al acceso a la vivienda", concluye el CEO de SEAG.