Mar tiene 23 años. Jorge, 21. Ambos todavía se están despidiendo de su etapa universitaria, pero ya han logrado un reto que parece casi inalcanzable para la gran mayoría de los jóvenes: comprar una vivienda en España.
La pareja acaba de adquirir un piso en la Comunidad Valenciana después de varios años compaginando los estudios con trabajos ocasionales y planean mudarse a partir de octubre de este año.
"Cualquier oferta de trabajo que nos sale la aceptamos. Tengo mi trabajo diario y a veces cosas esporádicas como cuidar a niños o ayudar a organizar bodas", cuenta Mar a EL ESPAÑOL. "Lo que se me pone delante".
Mientras la edad de emancipación en España se sitúa en los 30,2 años (cuatro años más tarde que la media europea), según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España (CJE), ellos han conseguido dar el paso casi una década atrás.
"Ni el precio ni el barrio lo puedo decir exactamente, pero oscila entre los 140.000 - 170.000 euros y está en un municipio cercano a Valencia ciudad", asegura la joven.
Jóvenes propietarios
Para poder conseguir el sueño de muchos jóvenes, Mar y Jorge se aventuraron en el mercado siguiendo una estrategia clara, empezando por fijar un precio máximo de compra. "Luego vimos un poco la zona, pero Valencia ciudad está intocable ahora mismo", señalaba.
Por ello, tomaron la decisión de ampliar su búsqueda a municipios alejados del área metropolitana de la ciudad, aunque con una condición indispensable: estar bien comunicados por transporte público.
Jorge y Mar.
"Nos daba igual si no era en Valencia ciudad, pero queríamos que al menos hubiese Metro directo".
En su búsqueda recurrieron a diferentes inmobiliarias y agencias del sector. Todo les valía para encontrar su hogar de ensueño. "No nos importaba meternos en reforma, pero queríamos que la compra más la reforma no superase el máximo que habíamos fijado", apunta Mar.
Incluso decidieron prescindir de un ascensor para abaratar costes y facilitar el acceso a la propiedad.
Sin embargo, el camino no estuvo exento de condescendencia por parte del sector: "Algunos vendedores incluso nos dijeron que siguiésemos viviendo con 'los papis' cada uno. Fue muy desagradable", confesaba.
La odisea inmobiliaria también trajo negociaciones de pareja a la hora de priorizar preferencias personales. Mientras uno pensaba en la futura habitación de sus hijos, otro prefería un baño amplio. Todo en un mercado lleno de espinas: "Hemos visto muchos zulos que lo venden como una locura de piso".
Una vez escogieron una vivienda de su gusto y que se ajustase a su presupuesto, solo faltaba dar el paso más importante: la financiación.
Mar defiende que lograron financiar la entrada "en parte por nuestros ahorros", aunque confiesa que tuvieron un poco de ayuda. "Los padres de Jorge nos pueden avalar. Que muchos piensan que están pagando mami y papi pero solo pasarían las cuotas a ellos si no pagamos", reafirma.
Ya con las llaves de su hogar, Mar decidió compartir en redes sociales una fotografía que conmemorase este hito para los dos. Sin embargo, las reacciones no fueron del todo positivas. "No pensé que iba a tener tanta repercusión pero en X nos han acribillado a críticas por el hecho de ser jóvenes", cuenta a este medio.
A pesar del ruido, la joven cree firmemente que para encontrar un hogar es una opción alejarse lo suficiente de las metrópolis.
"Hemos tenido que movernos de municipio porque comprar un piso en las grandes ciudades es impensable. Además, hay muchos que se venden okupados o alquilados. Nos dejó impresionados", indica.
Asimismo, Mar recomienda a otros jóvenes explorar otro tipo de financiaciones y ayudas estatales que les den ese empujoncito para alcanzar la independencia en medio de esta grave crisis inmobiliaria.
"Hay queestudiar todo mucho, ir a los bancos y ver qué te pueden ofrecer con el dinero que tienes y a cuánto puedes aspirar", concluía.
