El inicio del verano para muchos supone la llegada del calor, playa y tranquilidad. Sin embargo, para la hostelería significa ocupación máxima y largas jornadas de trabajo.
Además de todo esto, la hostelería debe prepararse para las olas de calor y, por consiguiente, la entrada en vigor de la modificación firmada en abril del VI Acuerdo Laboral Estatal de la Hostelería (ALEH).
Esta medida obligará a bares y restaurantes a restringir o suspender el servicio durante los episodios de calor extremo. Diseñada para proteger a los trabajadores de los riesgos climáticos y los golpes de calor, desafiando al sector a adaptarse al termómetro.
¿Cómo será esto?
Esta modificación ha convertido a la alerta oficial de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) como el criterio que regirá las terrazas de los bares y restaurantes en el verano de 2026.
Con esto, la idea es introducir medidas estrictas para proteger la salud de los trabajadores de la hostelería ante las olas de calor y episodios de temperaturas extremas, cada vez más intensos y frecuentes.
Esto viene después de que en el verano de 2025 el impacto del calor extremo en la salud de España fuese especialmente grave con cifras récord de 33 días de olas de calor. Tanto es así que el Ministerio de Sanidad contabilizó hasta 25 fallecimientos diagnosticados estrictamente por golpes de calor.
Para evitar que estas cifras continúen en aumento, el acuerdo obliga a que en los días y horas más críticos de calor se suspenda o restrinja el servicio en zonas exteriores como las terrazas para evitar golpes de calor y otros riesgos laborales asociados con el clima.
Así, en el caso de que se emita una alerta naranja por calor extremo, una dana u otros fenómenos meteorológicos adversos, el local hostelero deberá analizar el peligro que supone para su personal.
Ahora bien, en el caso de que se emita una alerta roja o haya temperaturas cercanas o superiores a 42 grados, es obligatorio el cierre de terrazas.
Por otro lado, el acuerdo también obliga a los negocios a implementar planes específicos de prevención frente al estrés térmico donde se deberá incluir una formación para los trabajadores, protocolos de hidratación, pausas obligatorias y disponibilidad de zonas de sombra o espacios climatizados.
Además, se establece que el uso de nebulizadores o sistemas de agua pulverizada no podrá utilizarse como justificación para evitar un cierre de las terrazas cuando hay un aviso de nivel máximo de temperaturas.
Esta restricción afecta únicamente a las zonas expuestas a la intemperie, en otras palabras, que el interior de los locales de restauración podrá seguir operando con total normalidad, por lo que los negocios deberán reubicar su actividad y clientes hacia los salones climatizados.
Por su parte, la Inspección de Trabajo ha anunciado que intensificará los controles durante los meses de verano para garantizar el cumplimiento de la norma.
Incumplir estas medidas puede suponer en los casos más graves, es decir mantener a los trabajadores desprotegidos al sol bajo alertas extremas, una multa de 50.000 euros e incluso, la acumulación de infracciones puede poner en riesgo la propia licencia de la terraza.
Por su parte, para los bares y restaurantes esto supone un gran desafío económico ya que las terrazas son el motor financiero de la hostelería durante el verano.
Teniendo esto en cuenta, tendrán que hacer malabares para reorganizar sus turnos de trabajo, adaptar sus horarios de apertura, potenciando las mañanas y las noches, y realizar inversiones en climatización exterior si no quieren ver reducida drásticamente su facturación los días de calor.
