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Las claves

La mayoría de la gente ha experimentado el disgusto de un vuelo cancelado o un retraso, sin embargo, a partir de ahora esto dejará de ser una batalla perdida para el consumidor.

La nueva normativa de la Unión Europea blinda de forma definitiva los derechos de los pasajeros frente a los abusos de las aerolíneas, estableciendo un sistema de indemnizaciones automáticas y obligatorias que van desde los 250 hasta los 600 euros.

Esta medida no solo se aplicará a los vuelos que acumulen más de tres horas de demora según la distancia de la ruta, sino que también protegerá económicamente a todos aquellos viajeros que sufran la cancelación de su billete con menos de 14 días de antelación.

¿Cuáles son los puntos clave?

El primer punto clave está relacionado con el equipaje de mano en cabina, estableciendo que es preciso que haya transparencia en el precio, sobre todo con las aerolíneas de bajo coste.

En este sentido, las compañías aéreas estarán obligadas a publicar como primera opción de precio el billete que ya incluye la maleta de mano de cabina. Es decir, las aerolíneas podrán seguir ofreciendo una tarifa más barata, pero esta no podrá ser la opción predeterminada que induzca al error al consumidor al final del proceso de compra.

Por otro lado, en lo relacionado con la selección de asientos para familias, queda estrictamente prohibido que las aerolíneas cobren un suplemento a las familias con menores de 14 años, o personas que viajen con dependientes, para que puedan sentarse juntas en el avión.

Además, quienes viajen con un bebé podrán llevar el cochecito o carrito de paseo de forma totalmente gratuita hasta la misma puerta de embarque.

Otro punto clave es que las aerolíneas ya no podrán denegar el embarque en el vuelo de vuelta a un pasajero por el hecho de no haber utilizado el billete de ida. Tampoco se podrá cobrar un extra por realizar trámites básicos o corregir pequeños errores ortográficos en el nombre del billete.

De esta manera, los pasajeros tendrán derecho a utilizar su tarjeta de embarque digital sin la obligación de descargarse la aplicación móvil oficial de la aerolínea o crearse una cuenta en su web,

Asimismo, se prohíbe multar o cobrar recargos abusivos a quienes acudan al aeropuerto con la tarjeta de embarque impresa en papel.

Con ello, se mantienen y facilitan los pagos de 250, 400 o hasta 600 euros si el vuelo se retrasa más de tres horas o se cancela con menos de 14 días de antelación.

El último punto clave está relacionado con uno de los temas más importantes para los pasajeros: los reembolsos. En casos prolongados o cancelaciones donde se ofrezcan rutas alternativas ineficientes, se contemplan reembolsos y compensaciones que pueden llegar hasta el 400% del valor del billete en determinados supuestos o retrasos graves, facilitando que el usuario recupere su dinero sin trabas burocráticas.

Así, los Estados miembros tendrán un plazo de 12 meses para aplicar esta nueva normativa a partir de su entrada en vigor tras la publicación en el Diario Oficial de la UE (DOUE).