Publicada
Las claves

Durante más de dos décadas, Cristina, conocida como 'La Kiki', ha demostrado que la construcción es mucho más que ladrillos, polvo y esfuerzo físico.

Alicatadora y soladora de profesión, aunque hoy domina prácticamente cualquier reforma, ha construido una trayectoria marcada por la pasión, la perseverancia y la superación de prejuicios.

Sin embargo, su historia comenzó lejos de las obras. Hasta 2004 trabajaba en una guardería de la Junta de Andalucía cuidando bebés. No obstante, una experiencia familiar cambió por completo el rumbo de su vida.

Su madre, que trabajaba como limpiadora, decidió alicatar la cocina de uno de sus hijos y el resultado sorprendió a Cristina. Aquello despertó una vocación inesperada.

"Dejé mi trabajo y me metí a hacer un curso de dos años en la construcción como alicatadora y soladora", recuerda en el podcast Sector Oficios. "Me gustó tanto el proceso y el aprendizaje que de allí salí con un contrato de oficial de segunda".

Los comienzos no fueron sencillos. 'La Kiki' se encontró con un sector profundamente masculino donde muchas empresas se negaban a contratarla por el simple hecho de ser mujer. Incluso sufrió comentarios machistas en sus primeros días de trabajo.

En una de sus primeras obras, un responsable llegó a decirle que debería estar "en casa fregando los platos". Pese a ello, nunca abandonó. Poco a poco consiguió ganarse el respeto de sus compañeros y demostrar que era una trabajadora más.

A día de hoy, su amor por el oficio sigue intacto después de 22 años. Cristina asegura que disfruta tanto derribando como construyendo y que afronta cada jornada con entusiasmo. "Esto es lo mío", afirma convencida. De hecho, asegura que volvería a tomar exactamente la misma decisión "mil veces".

Además de reivindicar la profesión, también critica el intrusismo que observa actualmente en el sector. Considera que las nuevas herramientas han facilitado muchos procesos, pero advierte de que algunos confunden disponer de los equipos necesarios con ser profesionales.

Para ella, el verdadero valor del oficio está en saber resolver problemas cuando surgen imprevistos en una obra.

Su experiencia coincide con una de las principales preocupaciones de la construcción en España: la falta de relevo generacional. Aunque el sector supera los 1,5 millones de trabajadores y representa el 6,9% del empleo nacional, apenas el 10,8% de los ocupados tiene menos de 30 años.

Al mismo tiempo, uno de cada cinco trabajadores se jubilará durante la próxima década. Cristina cree que buena parte del problema es la imagen equivocada que tienen muchos jóvenes.

"La juventud ve la obra y sale corriendo, y la obra es muy bonita. No es solo estar rodeado de polvo", explica. Por ello, reclama más programas de formación y ayudas que acerquen esta profesión tanto a jóvenes como a mujeres.

Mientras tanto, 'La Kiki' sigue mirando al futuro. Con una audiencia ya formada gracias a su buen trabajo y las redes sociales, su próximo objetivo es emprender por cuenta propia y especializarse en cocinas de porcelanato de gran formato, apostando por un concepto más exclusivo y elegante de la construcción.

Una nueva etapa para una profesional que ha demostrado que la pasión por el oficio puede derribar cualquier muro.