Hay un argumento que dice que las nuevas generaciones son de cristal, que rehúyen del sacrificio y del trabajo duro. Son la generación más preparada y con más facilidad para acceder a información, pero viven anclados en la queja, señalan voces de cohortes de edad más adultas.
España tiene una de las tasas de desempleo juvenil más altas de la Unión Europea, cuando al mismo tiempo hay una carencia de trabajadores en profesiones manuales. El cálculo es claro: si desempeñaran este tipo de oficios, bajaría la tasa de paro.
En esta línea se ha pronunciado Carlos Sancho, carpintero alicantino con 15 años de experiencia y CEO de Alisombra, empresa de carpintería de aluminio. Por eso, ha intentado criar a sus hijos de manera que sean autosuficientes y tengan la capacidad de realizar tareas para las que necesitan emplear sus manos.
Jubilación del grueso de los trabajadores
"La superprotección que se le hace a los niños es una cosa que me ha preocupado a mí mucho con mis hijos. He querido hacer que sean trabajadores. Que si hay que cortar el césped, que se pongan y lo hagan", ha aseverado en el podcast de Webpositer.
Y añade: "La cama se la tienen que hacer todos los días. Que no les cueste, era una cosa que quería transmitirles y por suerte se lo he transmitido. Son trabajadores".
Es cierto que no solamente son trabajadoras y sacrificadas las personas que realizan oficios manuales; los estudiantes universitarios también realizan un esfuerzo importante por cumplir sus objetivos y trabajar más adelante en empleos cualificados.
Pero la reflexión de Sancho es una reivindicación de que hay que enseñar a los niños desde pequeños cómo se hacen las tareas manuales y qué son los oficios. En vez de degradar este tipo de profesiones, mostrarles cómo se hacen y que más adelante puedan ser autosuficientes. E, incluso, que se puedan dedicar también a la albañilería, pintura o fontanería, profesiones muy demandadas en la actualidad.
El entrevistador ha mencionado otro de los motivos que explican la falta de este tipo de profesionales, la jubilación inminente del grueso de los empleados de oficios tradicionales. "¿Qué vas a hacer cuando la gente se vaya jubilando?", le pregunta.
"Es una cosa que me estoy planteando, hemos cogido a dos chavales, uno de 24 años y otro de 30. La idea es coger a gente joven y formarlos", explica Carlos, que ya piensa en el futuro de su empresa y en cómo reemplazar a la plantilla.
