La vivienda se ha convertido en uno de los grandes focos de preocupación en España.
La falta de oferta, el envejecimiento del parque inmobiliario y el encarecimiento general de los costes han situado a miles de propietarios ante un dilema: mantener edificios antiguos o asumir una rehabilitación profunda para evitar que se conviertan en un problema.
En este contexto, el arquitecto Jordi Martí ha lanzado un mensaje dirigido especialmente a quienes viven en inmuebles con más de medio siglo de antigüedad.
A través de un vídeo publicado en TikTok, el experto advierte de que muchas comunidades de propietarios están posponiendo obras necesarias que, con el paso de los años, podrían acabar afectando tanto a la economía de las familias como al valor de sus viviendas.
Según explica, la rehabilitación de estos edificios no solo permite mejorar las condiciones de habitabilidad, sino también evitar futuros costes derivados del deterioro de las instalaciones y de la propia estructura de los inmuebles.
Martí advierte de la situación con contundencia: "En España hay muchos propietarios que van a ser pobres porque nunca llega el momento de hacer una gran rehabilitación en el edificio".
Pese a ello, reconoce que impulsar una actuación de este tipo no siempre resulta sencillo. Las diferencias de opinión entre vecinos y el coste inicial de las obras suelen convertirse en los principales obstáculos para sacar adelante cualquier proyecto de rehabilitación.
Sin embargo, considera que la clave está en comprender que la inversión necesaria va más allá del aspecto económico: "Lo entiendo porque a veces parece imposible poner de acuerdo a una comunidad entera para hacer algo así, pero hay que saber invertir, y no hablo precisamente de dinero".
En este sentido, el arquitecto advierte de que numerosos edificios construidos hace décadas pueden convertirse en una carga para sus propietarios si no se acometen mejoras a tiempo: "Hay muchos edificios que se construyeron hace más de 50 años que se van a convertir en un lastre para las familias si no hacen algo ahora".
El experto vincula este riesgo con la propia idea de propiedad como inversión a largo plazo, cada vez más condicionada por el aumento de los costes de mantenimiento.
"Uno intenta ser propietario para asegurarse un futuro mejor, eso es algo muy cultural en España, pero esto puede salir mal si no paran de aparecer derramas que pueden ser elevadísimas... gastos de electricidad y gas que no paran de crecer, además de que cada vez pagamos más impuestos...", señala.
A ello se suma, según apunta, el impacto directo que este deterioro puede tener en el valor de reventa de los inmuebles: "Y, encima, si quieres vender tu propiedad resulta que estará tan mal que te darán muy poco dinero por ella".
Frente a este escenario, Martí recuerda que existen programas de ayuda financiados con fondos europeos destinados a la rehabilitación de edificios residenciales. A su juicio, estas subvenciones pueden marcar la diferencia entre mantener o no el valor del patrimonio inmobiliario.
"El Gobierno ha aprobado el reparto de dinero europeo a las autonomías para rehabilitación de edificios. Cuando hablaba de invertir me refería a tiempo y ganas. Algunos dirán que esto es muy complicado mientras que otros van a empezar a moverse y mejorarán el edificio, todo o casi todo pagado con fondos europeos", afirma.
Para concluir, el arquitecto plantea dos futuros posibles para las comunidades de vecinos, marcados por la decisión de actuar o no a tiempo.
"Cuando pasen los años habrá gente que viva en edificios en mal estado que no paran de generar gastos mientras que otros tendrán menos gastos corrientes y un patrimonio mayor. Y la diferencia será cuando años atrás unos decidieron invertir tiempo y ganas. Ese momento es ahora", concluye.
