La guerra entre Rusia y Ucrania o el conflicto en Oriente Medio. Son sólo dos ejemplos, pero no los únicos, de un mundo en el que, actualmente, hay más de 110 conflictos armados. Y ahí se incluyen desde guerras entre estados a guerras civiles, entre otros tipos.
Una inestabilidad geopolítica que se traduce, entre otras derivadas, en un desarrollo de la industria armamentística. Y ahí España juega un papel destacado con una industria con salarios atractivos y un polo de atracción de empleo cualificado.
Así se desprende del informe ‘Diagnóstico del sector industrial de la defensa y seguridad en España’, presentado hoy por UGT FICA en el marco del Observatorio del Metal celebrado en Manresa (Barcelona).
Relevo generacional
En plena escalada inversora en Europa, impulsada tras la invasión rusa de Ucrania, la industria española de la defensa se enfrenta a un problema que afecta a otros sectores como la construcción.
El mismo no es otro que la falta de relevo generacional. El sector estima que es necesario cubrir hasta 350.000 puestos de trabajo en los próximos años, en parte por la jubilación de cerca de 240.000 trabajadores durante la próxima década.
Y eso que la remuneración media bruta supera ya los 80.000 euros anuales, más del doble que en el sector servicios.
Todo esto sucede en un momento en el que está aumentando la inversión militar, la búsqueda de autonomía estratégica europea y la creciente demanda de perfiles tecnológicos especializados.
¿Qué se busca? Perfiles relacionados con áreas como la aeronáutica y el espacio hasta electrónica, ciberdefensa, simulación o sistemas satelitales.
Es decir, actividades vinculadas a defensa, espacio, electrónica o simulación en los que son necesarios perfiles con alta cualificación técnica.
Además, conviene no olvidar que las empresas españolas compiten ya con grandes grupos industriales europeos por atraer ingenieros, especialistas digitales y profesionales STEM.
Un sector que genera alrededor de 36.000 empleos directos, 37.000 indirectos y otros 15.000 inducidos.
