Ahora que llega el verano, también aparecen en las tiendas de alimentación dos de los productos reyes de la temporada: el melón y la sandía. Si ponemos el foco en esta última, son muchos los lugares de España en los que se cultiva.
Uno de esos lugares es la localidad de Cinco Casas, en Ciudad Real. Allí, y tal como lo define su propietario, Julián, hay una “explotación familiar que produce tres millones de kilos de sandías que se venden todas”.
Así lo explicó en un programa de Cope donde desarrolló su día a día, las características de su negocio familiar (lo gestiona junto a su mujer), y los detalles que hacen que la plantación sea un éxito.
En su punto
Todo arranca a primera hora de la mañana. Aunque sus empleados llegan a las siete, él ya ha estado preparando la maquinaria necesaria “para poner plástico”. ¿Plástico, para qué? “Para que no salga hierba”.
Además, explica que “el goteo va por debajo para aprovechar el máximo de agua posible”.
Otro detalle sobre el que el agricultor ciudadrealeño pone énfasis es el relativo al método de siembra ya que él, y sus empleados, no ponen directamente la semilla.
Lo que hacen es recibir de los invernaderos la planta ya germinada e injertada. Plantas que no son todas iguales, ya que las hay con pepitas y sin pepitas.
Llegados a este punto, la pregunta del millón que se hacen los consumidores: ¿Cómo saber que una sandía está en su punto para poder recolectarla?
Como cada maestrillo tiene su librillo, el de Julián es el siguiente: “La sandía tiene dos señas: una hojilla pequeña que es una lengua de pájaro y el rabo de gorrino, como le llamamos, que debe estar seco”.
Cuando se cumplen ambas condiciones, y con cierto sentido del humor, dice que “la sandía está en su estado más rojo que la roja de España” [en referencia a la selección española de fútbol].
Y otra pregunta que también se plantean los consumidores es por qué hay sandía en otras épocas del año que no tienen que ver con el verano. Ello es debido a importaciones de países como Brasil y Senegal.
En España, las primeras sandías que suelen verse en los mercados suelen proceder de Almería, para luego dar paso a aquellas otras originarias de Córdoba y Sevilla. Por último, llegan a los estantes las de Castilla-La Mancha.
