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Las claves

España no solo sigue batiendo récords turísticos. También se ha consolidado como el país más atractivo de Europa para invertir en hoteles.

Por tercer año consecutivo, los inversores internacionales sitúan al mercado español en lo más alto de sus preferencias, por delante de destinos históricos como Reino Unido, Italia o Francia.

Así lo refleja la edición 2026 del European Hotel Investor Intentions Survey de CBRE, uno de los informes de referencia del sector, que confirma que España mantiene el liderazgo europeo gracias a la fortaleza de su demanda turística, la rentabilidad de sus establecimientos y el creciente atractivo de los hoteles de lujo.

La posición de liderazgo no es casual. Más del 90% de los inversores consultados prevé mantener o aumentar su exposición al sector hotelero durante este año, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica y económica.

Lejos de retraerse, el capital sigue viendo en los hoteles uno de los activos inmobiliarios con mejores perspectivas de rentabilidad.

En el ranking de países con mejores expectativas de rendimiento para 2026, España vuelve a ocupar el primer puesto, seguida de Italia y Reino Unido.

Portugal comparte la cuarta posición con Francia, confirmando la creciente relevancia de la península ibérica en el mapa inversor europeo.

Pero el liderazgo español no se limita al ámbito nacional. También se refleja en sus grandes ciudades.

Barcelona y Londres comparten este año el título de ciudad más atractiva de Europa para la inversión hotelera, mientras que Madrid ocupa la tercera posición.

La capital catalana ha reforzado su atractivo gracias a una oferta hotelera limitada y una demanda turística que continúa creciendo, mientras que Madrid se beneficia del auge de los establecimientos de gran lujo y de la llegada de capital internacional.

Detrás de este éxito hay varios factores. Uno de los más importantes es la apuesta por el segmento de lujo.

El informe revela que el 53% de los inversores considera los hoteles de lujo como el producto más atractivo dentro del sector, muy por delante de otras categorías.

Los establecimientos upper upscale también mantienen una elevada demanda, lo que demuestra que el mercado busca activos capaces de ofrecer mayores márgenes y una demanda más resistente ante posibles turbulencias económicas.

A ello se suma la fortaleza del modelo vacacional español. Destinos como Mallorca, Tenerife, Ibiza o la Costa del Sol continúan beneficiándose de una demanda internacional sólida y de una recuperación especialmente rápida tras la pandemia.

Según CBRE, las ubicaciones turísticas siguen figurando entre las opciones preferidas por los inversores, junto con las grandes ciudades internacionales.

Otro aspecto clave es la capacidad de España para alargar la temporada turística.

La mejora de las conexiones aéreas, la llegada de marcas hoteleras internacionales y la diversificación de la oferta han contribuido a reducir la dependencia de los meses de verano, ofreciendo ingresos más estables a lo largo del año.

El resultado es un mercado que combina crecimiento, estabilidad y rentabilidad.

Mientras otros países europeos luchan por atraer capital, España se ha convertido en la referencia continental para los grandes fondos y operadores hoteleros. Una posición de privilegio que, por ahora, parece lejos de estar en riesgo.