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Las claves

Las negociaciones entre Washington y Teherán, pese a los amagos, no fructifican. Así, la guerra de Irán, iniciada el pasado 28 de febrero con los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Teherán, sigue activa.

Europa, incluida España, está sufriendo las consecuencias económicas del conflicto. El bloqueo del estrecho de Ormuz, además de aumentar el precio del petróleo, también ha tenido un impacto en los fertilizantes, un producto fundamental para el sector agrícola español.

En este sentido, la Comisión Europea (CE) ha aprobado el plan español de subvenciones directas por 500 millones de euros a las compañías del sector primario afectadas por el encarecimiento de los fertilizantes propiciado por la crisis en Oriente Próximo.

Iniciativa impulsada por España

Bruselas subraya que las ayudas cubrirán hasta el 70% de los costes adicionales de fertilizantes ligados a la crisis y estarán vigentes hasta el 31 de diciembre de 2026.

Además, las explotaciones agrarias podrán percibir 22 euros por hectárea en terrenos de secano y 55 euros por hectárea en regadío, con un máximo de 300 hectáreas por beneficiario.

Esta iniciativa fue impulsada por España, uno de los países con mayor fuerza agrícola en el territorio comunitario. La CE aprobó la propuesta al considerar que cumplía las condiciones previstas en el nuevo marco de ayudas temporales aprobado por la UE en abril para reaccionar al impacto económico de la crisis en Oriente Próximo.

Sin embargo, el Ejecutivo español, en palabras del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, ha solicitado al organismo presidido por Ursula von der Leyen más ambición en el plan de fertilizantes aprobado por Bruselas.

"Es poco ambicioso, se queda corto", manifestó Ana Rodríguez, secretaria general de Recursos Agrarios y Seguridad Alimentaria, que considera que el plan para apoyar a las compañías agrícolas en dificultades por la complejidad de acceder a un insumo clave es insuficiente.

El sobrecoste de los fertilizantes ha provocado una subida de los precios de las frutas y hortalizas. Los agricultores han visto cómo los costes de producción se han disparado, por lo que han tenido que aumentar los precios para que su negocio sea viable.

Según el último censo agrario, publicado por el INE en 2020, el número de explotaciones agrarias fue de 914.871, un 7,6% menos que en el censo de 2009. Castilla y León, por su parte, registró el tamaño medio más alto por explotación con 63,02 hectáreas.