Nueva York ha dado un paso decisivo para blindar el dinero en efectivo. Desde el pasado 21 de marzo, una nueva ley estatal obliga a todos los comercios y restaurantes a aceptar pagos en metálico.
Esta medida, a su vez, prohíbe que se opere de forma exclusiva con tarjetas o plataformas digitales como PayPal, muy común en Estados Unidos.
El objetivo de esta medida es proteger a la población no bancarizada o sin acceso a medios electrónicos, garantizando así que ningún ciudadano quede excluido de la compra de productos de primera necesidad.
¿Qué dice esta norma?
Esta nueva norma estatal se aplica en todo el estado de Nueva York, es decir que no solo es en la ciudad y afecta a tiendas, supermercados, restaurantes, locales de ocio y, en general, locales donde se vendan bienes y servicios de forma presencial.
De esta manera, desde el 21 de marzo es ilegal que estos negocios operen solo con tarjeta o medios de pago digitales y nieguen el pago en efectivo
Además, estos comercios no podrán imponer un recargo ni un precio superior a los clientes que elijan pagar en efectivo.
En caso de que la norma se incumpla, y se niegue este método de pago o se discrimine al cliente por ello, la administración puede imponer multas
Así, estas multas pueden ser de hasta 1.000 dólares (872,65 euros) por la primera infracción, y llegar a los 1.500 dólares, lo que se traduce en 1.308,97 euros, por cada infracción posterior.
Ahora bien, hay ciertas excepciones. Las tiendas no están obligadas a aceptar billetes de un importe superior a 20 dólares, ni a aceptar efectivo por compras por internet, teléfono o correo.
Tampoco se aplica esta norma si un local ofrece en sus instalaciones un dispositivo para convertir el efectivo en una tarjeta prepago.
De esta manera, la finalidad de esta norma es evitar la exclusión de personas que no tienen una cuenta bancaria, tarjeta o medios de pago digitales, que suelen ser colectivos de menores ingresos o con más vulnerabilidad financiera.
Así, la medida pretende garantizar el acceso a bienes esenciales como alimentación, ropa o productos básicos sin que el método de pago se convierta en una barrera.
Por ello, la fiscal general de Nueva York, Letitia James, expresó que "no dudaré en hacer cumplir esta ley para proteger a los consumidores de todo el estado".
