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Las claves

Desde el pasado 18 de mayo ya es posible pagar con Bizum en comercios físicos y empresas. Algo que se hará de forma progresiva ya que ni todos los bancos, ni todos los comercios, lo van a activar a la vez.

De hecho, son CaixaBank, BBVA, Banco Sabadell y Bankinter los bancos que ya han activado sus sistemas tecnológicos y de pagos para adecuarse a la nueva funcionalidad de Bizum. Pero la aplicación Bizum Pay no estará en iOS y Android hasta el 1 de junio.

Por su parte, las grandes cadenas de alimentación ofrecen esta posibilidad a sus clientes, pero algunas sí lo usan como método de pago online. Es el caso de Dia, Lidl o El Corte Inglés.

“Bizum puede competir de tú a tú con Visa, Mastercard o Apple Pay”, afirma Jordi Nebot, CEO y fundador de PaynoPain.

Aunque matiza: “La comparación requiere matices tanto en alcance como en experiencia de usuario”.

Ventaja importante

Bizum, según señala el experto, tiene una ventaja importante en España con esos otros medios de pago: “La masa crítica y la adopción cultural, con más de 30 millones de usuarios que ya confían en la marca”. Es decir, que “no necesita educar al mercado”.

Pero, matiza Nebot, “para competir de tú a tú con la comodidad de Apple Pay o Google Pay (donde basta un doble clic y reconocimiento facial), el lanzamiento de Bizum Pay es clave”.

¿Y a nivel internacional? “La batalla es distinta, ya que las marcas de tarjetas operan globalmente y Bizum, por ahora, es una solución eminentemente nacional, aunque la interconexión europea ya está en marcha”.

La pregunta que surge es cómo cambiará la experiencia de pago tanto para consumidores como para comercios.

“Para el consumidor, el cambio será más evolutivo que disruptivo. La experiencia en tienda seguirá siendo muy similar a la actual: acercar el móvil al terminal mediante NFC, sin necesidad de abrir aplicaciones adicionales o utilizar métodos alternativos como códigos QR”, explica.

Mientras que para los comercios el impacto estará más relacionado con la integración operativa y financiera.

“En la mayoría de casos no será necesario renovar los datáfonos existentes, sino habilitar nuevas capacidades mediante actualizaciones de software y adaptación de la infraestructura de adquirencia”, prosigue Nebot.

Un procedimiento que facilita la incorporación de nuevos métodos de pago sin alterar significativamente la operativa diaria en caja.

Disponibilidad instantánea

La principal ventaja del modelo es que permitirá liquidar operaciones en tiempo real. “Frente a los ciclos habituales de liquidación de tarjetas, donde el comercio puede recibir los fondos al día siguiente o incluso más tarde, las transferencias inmediatas permiten una disponibilidad prácticamente instantánea del dinero”, sostiene el CEO de PaynoPain.

Por lo tanto, y para sectores con altos volúmenes de transacciones y márgenes ajustados, posibilitará mejorar la gestión de tesorería y optimizar el flujo de caja.

“Aunque el impacto real depende también de las condiciones de liquidación ya negociadas con las entidades adquirentes”, concreta.

Además, al reducir parte de la intermediación presente en los esquemas tradicionales de tarjetas, el modelo puede generar eficiencias en costes de procesamiento.

“No obstante, estas ventajas dependerán de cómo evolucionen los modelos de pricing y de adopción dentro del ecosistema financiero”, concluye.