La frase es un clásico: “Siempre es un buen momento para invertir”. Pero la cuestión que surge es en qué inviertes. Opciones, y oportunidades, hay a raudales.
“El ahorro es como la semilla que luego permite crecer algo más”, afirma el economista e inversor Gustavo Martínez. “Pero si no la riegas, la semilla se marchita. Y eso pasa cuando no inviertes el ahorro”.
Y añade: “El ahorro sin inversión no vale nada porque te lo van a robar vía inflación”.
Dónde invertir
Para refutar sus palabras, el economista apunta a que quien tuviera 100.000 euros en el año 2000, hoy con esa cantidad no puede comprar el 90% de las cosas que podría adquirir en dicho año. Entonces ¿dónde invertir?
“Lo más potente es todo lo que tenga que ver con las commodities, con las materias primas”, afirma Martínez. “No sólo hablo de materiales o metales industriales como el cobre, el aluminio o el zinc”.
Porque, en su cesta, también incluye lo que denomina como “metales no industriales que son protectores de poder adquisitivo a largo plazo”. Es decir, el oro, la plata, el platino y el paladio, por ejemplo.
Como no hay nada mejor que predicar con el ejemplo, así son las inversiones actuales de Gustavo Martínez: el 50% lo tiene en acciones del tipo value investing. Se trata de una filosofía que consiste en comprar acciones de empresas de calidad a un precio inferior a su valor intrínseco o real.
“Compañías que están infravaloradas por alguna razón, que es pasajera, y que el mercado no lo está cotizando como tan pasajero”, explica el inversor.
¿Y el otro 50%? “Tengo una posición muy fuerte en metales, oro sobre todo, pero también plata y platino. En concreto, y dentro de ese 50%, el 70% es oro”, matiza.
Preguntado sobre la opción de invertir en energías renovables, se muestra rotundo: “No me seduce demasiado porque toda la regulación que tiene me echa un poco para atrás”.
Volviendo al tema oro, en el año 2000 estaba en 300 dólares la onza y ahora está en casi 5.000 dólares. Es decir, se ha multiplicado por trece.
