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Las claves

Con solo 22 años, Santiago Carpintero se ha convertido en una de las voces más reconocibles de un sector que atraviesa un problema cada vez más evidente: la falta de relevo generacional.

En redes sociales muchos lo conocen como 'El albañil de TikTok', pero detrás de sus vídeos virales muestra mucho más que entretenimiento, muestra la realidad del sector y una defensa de los oficios tradicionales.

El joven exponía en el podcast Sector Oficios cómo cada vez hay más dificultades para atraer mano de obra joven.

Faltan jóvenes en la construcción

Desde hace tres años trabaja junto a su padre en Jurasán, la empresa familiar de albañilería situada en un pequeño pueblo de apenas 3.500 habitantes. Allí ha aprendido un oficio que vive desde niño y que hoy reivindica con orgullo.

Aunque terminó la ESO y estudió un grado medio de telecomunicaciones porque pensaba que "el saber no ocupa lugar", reconoce que nunca se sintió cómodo en el ámbito académico.

Mientras otros jóvenes pasaban las tardes jugando a los videojuegos, él prefería acompañar a su padre a la obra o construir inventos caseros viendo tutoriales en internet.

Su curiosidad era constante: desmontó un taladro nuevo para fabricar una máquina de algodón de azúcar y llegó a crear un coche teledirigido de madera reutilizando piezas de juguetes viejos.

Ese perfil inquieto terminó encontrando su sitio en la construcción. Su padre quiere convertirlo en un profesional 'todoterreno', capaz de desenvolverse en cualquier tarea, y Santiago asegura que no lo vive como un sacrificio, sino como una pasión.

Su rutina, además, refleja una conexión total con el entorno rural.

Los fines de semana trabaja en el campo familiar, durante la vendimia colabora en una bodega porque disfruta del proceso de elaboración del vino y, cuando tiene tiempo libre, sale con su quad, otra de sus grandes aficiones.

Sin embargo, lo que más preocupa a este joven albañil es el futuro del sector. "La media de edad de los oficiales estará en 50 o 55 años", explica.

Para él, la situación es alarmante: "¿Cómo se van a fabricar las casas dentro de 20 años si todos los que construyen ahora se jubilan?".

Pese a ello, cree que precisamente esa escasez convertirá la construcción en una profesión muy rentable en el futuro.

Con ese objetivo de motivar a otros jóvenes, ha creado incluso un grupo de WhatsApp para trabajadores menores de 30 años vinculados al sector. Allí comparten ofertas de empleo, experiencias y apoyo entre compañeros. "Hay mucha gente con ganas", asegura.

Lejos de considerarse un influencer, Santiago insiste en que su principal sueldo sigue estando en la obra. Las redes sociales son solo una herramienta para dar visibilidad a su empresa y, sobre todo, para dignificar unos oficios que considera esenciales y cada vez más olvidados.