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Las claves

La incapacidad laboral se da cuando una persona no puede realizar su trabajo. Y, normalmente, es por dos causas: por enfermedad o por accidente. Hay diferentes tipos: temporal y permanente. También variados grados: parcial, total, absoluta o gran invalidez.

Para poder conseguirla, hay que cumplir una serie de requisitos. Uno de ellos es estar afiliado a la Seguridad Social. Y, en el caso de la permanente, hay que presentar una serie de documentos.

Pero más allá de todo esto, hay muchos casos de incapacidad que se pierden por no haber cumplido una serie de parámetros. Y uno de ellos no es la falta de enfermedad. Así lo detalla el abogado Daniel Villalba en la red social LinkedIn.

Resolución negativa

Hay personas que tienen patologías claras, limitaciones reales pero que, al final, obtienen una resolución negativa del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS). “Y lo peor es que muchas ni siquiera llegan a reclamar”, afirma el abogado en la red social.

¿Por qué se da esta situación? “El problema muchas veces no es la enfermedad. Es el proceso”, sostiene Daniel Villalba. Y enumera cuáles son los cinco errores más habituales.

El primero de ellos es pedirla demasiado pronto. “No basta con tener un diagnóstico. La clave está en las secuelas y en haber agotado opciones de tratamiento. Ir con prisa suele jugar en contra”, subraya.

El segundo error es rendirse tras la primera negativa. “La vía administrativa deniega mucho pero eso no significa que no tengas derecho. Muchos casos se ganan en juzgado”, prosigue el abogado.

La tercera equivocación es ‘actuar’ en el tribunal médico. “Exagerar no ayuda. Al contrario: genera incoherencias. Aquí lo que funciona es la credibilidad”, remarca.

El cuarto obstáculo es presentar mal la solicitud. “Datos incompletos. Informes poco claros. Falta de documentación clave. Todo suma pero en negativo”, indica Villalba.

Y, por último, no revisar los requisitos previos. “Especialmente en enfermedad común. Si no cumples cotización, la denegación es automática”.

En resumen, y tal como explica el experto, “muchas denegaciones no son porque no exista derecho. Son porque no se ha planteado bien el procedimiento. Y eso, marca la diferencia”.