M. V.
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Las claves

Pocos consumidores imaginan que uno de los productos más vendidos de Mercadona sale de un pequeño municipio del interior de Barcelona rodeado de campos, masías y colinas.

El popular jamón cocido de Hacendado, conocido popularmente como 'jamón york', se fabrica en Gurb, una localidad catalana que ha conseguido convertirse en un referente de la industria alimentaria sin perder su esencia rural.

Detrás de este producto está Casa Tarradellas, uno de los proveedores históricos más importantes de Mercadona.

La compañía no solo produce el jamón cocido que llena miles de neveras en toda España, también pizzas, espetec y otros embutidos como la pechuga de pavo o el chopped.

Sus oficinas centrales y principales plantas de elaboración se levantan junto a la carretera de Puigcerdá (C-17), a su paso por Gurb, donde el ritmo industrial convive con un paisaje típicamente agrícola.

Existe, además, una curiosidad que muchos desconocen: el jamón cocido en lonchas de Casa Tarradellas y el de Hacendado salen exactamente de las mismas instalaciones.

La diferencia de precio responde, principalmente, a los costes de publicidad y marketing asociados a la marca original, algo de lo que prescinde la marca blanca de Mercadona.

Aunque el municipio es conocido por su estrecha relación con la industria alimentaria, Gurb es mucho más que fábricas y embutidos. De hecho, posee una singularidad urbanística que lo diferencia de la mayoría de pueblos españoles: no tiene un casco urbano definido.

Su territorio está formado por parroquias históricas dispersas, masías medievales y campos de cultivo que dibujan un paisaje abierto y profundamente rural.

La historia también está muy presente en este rincón de la comarca de Osona. El Castillo de Gurb, documentado desde la Edad Media, domina parte del territorio y recuerda el pasado estratégico de la zona.

A ello se suma un importante patrimonio románico, con pequeñas iglesias que parecen detenidas en el tiempo. Una de las más destacadas es Sant Julià Sassorba, cuyo campanario del siglo XI ofrece unas vistas privilegiadas hacia los Pirineos y el macizo de las Guilleries.

Además, el entorno esconde huellas mucho más antiguas. En la Balma dels Ossos, un yacimiento prehistórico de la Edad del Bronce, se encontraron restos que revelan que estas tierras estuvieron habitadas hace miles de años.

Todo ello, además, a apenas una hora del mar. Desde Gurb se puede llegar rápidamente tanto a las playas del Maresme como a puntos de la Costa Brava sur, como Blanes o Lloret de Mar.

Un municipio discreto, pero importante para entender cómo tradición, industria y tecnología pueden convivir en un mismo lugar.