Mientras en España el debate sobre el Impuesto de Sucesiones sigue enfrentando a comunidades autónomas y contribuyentes, hay países europeos que optaron hace años por eliminar por completo este gravamen entre familiares.
Uno de los ejemplos más llamativos es Noruega, donde heredar de padres a hijos no implica pagar un impuesto específico de sucesiones desde hace más de una década.
El país nórdico abolió oficialmente este tributo el 1 de enero de 2014. Así lo recoge la propia Administración Tributaria noruega, que explica que el Parlamento decidió eliminar el impuesto para todas las herencias y donaciones recibidas desde esa fecha.
En la práctica, esto significa que los hijos, padres o cónyuges que reciben una herencia no tienen que abonar un porcentaje de lo heredado al Estado, algo que sí ocurre en buena parte de España dependiendo de la comunidad autónoma y del patrimonio transmitido.
Además, la Agencia Tributaria de Noruega detalla que los ciudadanos ya no tienen siquiera que presentar declaraciones específicas por herencias o donaciones posteriores a 2014.
La supresión del impuesto marcó un cambio importante en la política fiscal noruega. Antes de su eliminación, el Estado llegó a recaudar cerca de 1.900 millones de coronas noruegas (169 millones de euros) en un solo año mediante este tributo, según Statistics Norway, el organismo oficial de estadística del país.
Eso sí, abolir el Impuesto de Sucesiones no significa que las herencias queden completamente al margen del sistema fiscal. Las autoridades noruegas recuerdan que determinados bienes heredados pueden afectar posteriormente a otros impuestos, como el gravamen sobre el patrimonio o las ganancias patrimoniales si esos activos se venden en el futuro.
Por ejemplo, si una persona hereda una vivienda y posteriormente la vende obteniendo beneficios, esa ganancia sí puede tributar. También ocurre con determinados activos financieros o inversiones heredadas.
Aun así, el modelo noruego contrasta con el sistema español, donde el Impuesto de Sucesiones sigue siendo una de las figuras tributarias más polémicas.
En España, aunque muchas autonomías aplican bonificaciones elevadas entre familiares directos, la carga fiscal puede variar enormemente según el territorio en el que resida el heredero.
Noruega, en cambio, optó hace años por un sistema mucho más simple: eliminar directamente el impuesto para las herencias y donaciones, dejando exentos a padres, hijos y familiares que reciben patrimonio tras una sucesión.
