El conflicto en el Estrecho de Ormuz ha generado un impacto severo en la economía europea que se ha reflejado en desplomes bursátiles y encarecimiento del crudo.
Así, la subida de precio del combustible ha afectado a sectores vitales como el pesquero que se encuentra al límite por esta situación que, según expresó, Sauro Martínez, Patrón Mayor de Pescadores, ha llevado a la desesperación de los marineros.
El pescador habló con Antena 3 y reveló la realidad del sector que asegura que la situación es cada vez más tétrica y que se encuentran "casi a pérdidas".
"Estamos muy enfadados"
En puertos como el de Sanxenxo, los marineros están desesperados: "Estamos muy enfadados, ayer el gasóleo estaba a 1,14 euros y hoy, por arte de magia, baja a nueve céntimos porque alguien dice que la guerra se va a acabar, nos preguntamos qué está pasando", explicó Martínez.
La sensación de estos trabajadores en vista de la extraña volatilidad del precio del combustible es que las petroleras "juegan" con el sector.
Martínez señaló que el sector de la pesca trabaja casi a pérdidas por esta situación y que el combustible ha pasado de ser un gasto minoritario a suponer más de la mitad de la facturación: "Antes el combustible suponía más o menos un cuarto. Ahora se lleva el 50% y la otra mitad se reparte entre IVA, IRPF, seguros, tripulaciones, averías e inspecciones", explicó.
Todo esto ha repercutido en que cada vez es más difícil para los barcos salir a faenar: "La flota está parando y es comprensible. Apenas andamos en el mar, de cien barcos, salen tres o cuatro", expuso Martínez.
Lo cierto es que en varias zonas de Galicia en esta época del año hay barcos que deben irse más lejos para conseguir pescado, porque "aquí en la ría ahora mismo no pescamos nada". Así, estos barcos se ven aún más afectados porque su consumo de combustible es mayor.
Justamente por esto, no se pueden hacer trayectos más cortos para ahorrar combustible porque "si nos quedáramos cerca, traeríamos una caja en vez de diez o doce, para barcos medianos y grandes no hay pescado aquí", comentó el pescador.
A raíz de esto, según Martínez, muchos barcos han decidido no salir a faenar porque no les sale rentable y en la pesca de especies como sardina se han tenido que reducir embarcaciones.
"Hay menos barcos de sardina en la ría porque varios se han vendido a otros países. La sardina está cara, pero aún así no compensa, compran el kilo a 1,20 o 1,25 euros y el gasóleo se lleva la mitad", confesó el trabajador.
Hay modalidades como el arrastre, que consiste en remolcar redes por el fondo marino para capturar especies de peces y crustáceos, donde el combustible supone al menos un 60% de los costes operativos.
De esta manera, el sector vive en estado de alarma y preocupación por una situación que consideran cada vez más insostenible: "La flota está amarrada porque así no se puede trabajar", finalizó Sauro Martínez.
