El empresario José Elías ha dado su particular visión del mercado laboral de aquí en adelante. Y no se ha mordido la lengua. Es más, ha ido 'a tumba abierta': “El trabajo tal y como lo entendemos tiene los días contados”.
Es más, el presidente de Audax Renovables, entre otras empresas, va más allá y vaticina cómo será el futuro: “Vamos de cabeza hacia una renta universal”.
Tras este vaticinio, corrobora sus palabras con un ejemplo que vivió en primera persona: “El otro día volvía de ver una granja en la frontera de Jaén con Granada”.
Y prosigue: “Por toda esa zona hay cortijos inmensos totalmente abandonados. Hace cien años hacían falta miles de personas para segar todo ese campo. Hoy, metes una segadora y te hace el trabajo en tres días”.
¿Para echarse a temblar? Sus palabras parecen decir que sí: “Pero es que a la que llegue el robot, ni siquiera hará falta el humano de la segadora”.
Desde su punto de vista, “la pirámide de la gente que trabaja se va a estrechar a lo bestia. Llegará un punto en el que solo trabajarán los más ambiciosos”.
Y como no hay nada mejor que predicar con el ejemplo, prosigue con un caso en primera persona, en sus propias empresas.
Una sola persona
José Elías explica que él no tiene conocimientos informáticos, pero sí está montando infraestructuras que funcionan por su cuenta. “Tengo un asistente de IA conectada haciendo tareas comerciales puras”, afirma.
Es decir, que llama de forma autónoma a los clientes para recoger los pedidos semanales, usa técnicas de venta cruzada durante la charla para subir el ticket de compra, y cierra la venta enviando un SMS al momento con el enlace para cobrar el pedido.
Es decir, que como indica el empresario, “atiende a un volumen enorme de personas a la vez”. Y añade: “La profecía que hice hace tiempo se está cumpliendo. ¿Cuál fue dicha profecía?
“Pronto veremos empresas de una sola persona acompañadas de veinte agentes virtuales operando en paralelo. Estructuras diminutas que valdrán muchísimo dinero”, recuerda.
Entonces ¿qué se debe hacer? “De lo que se trata ahora mismo es de coger ventaja y subirte al tren lo más rápidamente posible. Como te despistes, te vas a quedar tirado en otra estación. Amigos, si no queréis morir empresarialmente, hay que subirse al barco”, concluye.
