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Las claves

Alemania podría cambiar para siempre la jornada de ocho horas diarias de trabajo. El Gobierno encabezado por el canciller Friedrich Merz, planea una reforma de la Ley de Horarios Laborales que busca flexibilizar la jornada laboral.

La idea de esta reforma, que pretenden presentar en junio, es crear un cómputo semanal de horas trabajadas, permitiendo a las empresas contar con una flexibilidad sin precedentes y hacer frente a la falta de mano de obra y los picos de demanda.

Sin embargo, los sindicatos alertan de que esta medida podría generar enfermedades, agotamiento y accidentes laborales.

¿Cómo funcionaría esto?

La jornada de ocho horas en Alemania existe desde 1918 y la Ley de Horarios Laborales establece que este límite de horas no se puede superar, solo en casos excepcionales es posible trabajar 10 horas diarias. Así, el límite semanal es de 48 horas de trabajo.

Así, lo que plantea el Gobierno de Merz es que la jornada laboral máxima no se regule por días, sino por semanas. Esto pretende crear más flexibilidad para el trabajo estacional, el trabajo por turnos, el trabajo de fin de semana y el trabajo nocturno.

Con este modelo, el trabajador podrá elegir cuántas horas trabajar diariamente, siempre y cuando se llegue a las 48 horas semanales de trabajo exigidas legalmente. Es decir, un empleado puede trabajar 12 horas un día y cuatro al otro.

La idea de dejar en manos del empleado cuántas horas trabaja es que, según argumenta el Gobierno alemán, permite una mayor conciliación de la vida familiar y profesional; además de favorecer a aquellos que prefieren concentrar su trabajo en menos días.

En sectores como la hostelería y servicios se celebra esta medida porque les permite adaptarse mejor a los picos de demanda.

Por otro lado, los sindicatos han reaccionado negativamente a esta medida explicando que podría llevar a jornadas diarias de 13 horas lo que podría aumentar los niveles de estrés y accidentes laborales.

Otro de los temores de los sindicatos es que estas jornadas flexibles acaben siendo impuestas por las empresas lo que eliminaría la barrera protectora de las ocho horas diarias.

Esta reforma marca un giro interesante en la política laboral alemana, mientras otros países debaten sobre la semana laboral de cuatro días, el gobierno alemán lo ha dejado en manos de los propios empleados.

Así, busca modernizar sus leyes laborales y recuperar competitividad económica y adaptarse a los nuevos modelos de trabajo digital y remoto. De esta manera, se espera que llegue al Bundestag en junio de este año, según comentó el Ministerio de Trabajo alemán.