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Las claves

Cuatro primeros y cuatro segundos más bebida, postre o café. Así, a grandes rasgos, podría ser un menú del día de los que abundan a mansalva en España. Sin embargo, y como dice una popular frase, las cosas ya no son como eran.

“Manuel Fraga [entonces ministro de Información y Turismo] lo inventó en 1963 para los turistas”, afirma Javier Pérez de Leza, consejero independiente, en la red social LinkedIn.

Y añade: “Las clases trabajadoras lo hicieron suyo. Y, en 2026, lo está matando algo que ningún precio puede resolver solo”.

Números brutales

Pérez de Leza no duda en afirmar que “el menú del día, que lleva 60 años, hoy se muere”. La pregunta, por lo tanto, es por qué está 'de capa caída' este invento que surgió para atraer el turismo y ofrecer una comida completa y asequible a los trabajadores.

El consejero independiente basa su afirmación en una serie de datos. O, como él mismo dice, “números brutales”. Vayamos por partes. Los costes energéticos han subido un 175% desde los picos de 2022.

A ello hay que añadir que las materias primas se han incrementado un 40% desde 2016, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). ¿Y cuánto ha aumentado el precio del menú desde entonces? Un 20%.

“¿Adivinas quién absorbió la diferencia?”, pregunta el experto que, como respuesta, da una serie de datos: El IPC general cerró 2025 en el 2,7%; La restauración lo hizo en el 4,1%; Siete de cada diez establecimientos subieron precios en 2025; Los otros tres los congelaron destruyendo margen.

“Y aquí está la paradoja que nadie quiere ver”, subraya el consejero independiente. “Cada subida de precio expulsa a un cliente que ya no vuelve. El restaurante de barrio no tiene el colchón del turismo”.

Poniendo el foco en el turismo, Pérez de Leza, a modo de ejemplo, indica que Madrid mueve 17.900 millones en gasto turístico. “Ese dinero no llega al menú de los lunes”, se lamenta.

Y hace la siguiente reflexión: “El invento más español del siglo XX sobrevivió a Franco, al 2008 y a una pandemia. Lo que no aguanta es la combinación simultánea de costes laborales, energía y materias primas”.

De ahí que concluya subrayando que “eso no es inflación. Es un modelo de negocio en cuidados intensivos sin diagnóstico claro”.