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Las claves

A partir del 12 de agosto de 2026, bares, restaurantes y hoteles de toda la Unión Europea ya no podrán ofrecer sobres monodosis de salsas y condimentos para consumir dentro de sus locales.

La medida, incluida en el nuevo Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR), busca reducir la generación de residuos plásticos y fomentar alternativas reutilizables en el sector hostelero.

Con esta normativa desaparecerán envases individuales de productos como kétchup, mayonesa, mostaza, azúcar, sal, aceite o mantequilla, entre otros, cuando estén destinados al consumo en el propio establecimiento (incluyendo terrazas).

La prohibición afecta únicamente al uso en sala, lo que significa que la comida para llevar o los productos envasados individualmente para transportar seguirán permitidos, al menos bajo ciertas condiciones y siempre que cumplan con criterios de sostenibilidad establecidos por la Comisión Europea.

Esta iniciativa se enmarca en una estrategia más amplia de la UE para sustituir los envases de un solo uso por soluciones reutilizables o colectivas, como dispensadores, tarros comunes o envases retornables.

La medida busca no solo reducir la contaminación por plásticos, sino también fomentar una economía circular en el sector de la hostelería, donde el uso de envases monodosis era muy habitual.

El PPWR también establece un calendario a medio y largo plazo. Tras la prohibición de agosto de 2026, la normativa se ampliará en enero de 2030 a otros tipos de envases monodosis de alimentos, productos cosméticos y de higiene.

Para febrero de 2032, la Comisión Europea realizará una evaluación sobre el impacto ambiental y sanitario de estas medidas, ajustando las normas si fuera necesario.

Las autoridades europeas han subrayado que la medida no significa la eliminación total de envases de un solo uso de inmediato, sino que se centra en formatos específicos de consumo directo dentro de los establecimientos.

Asimismo, se contemplan excepciones para ciertos casos, siempre que se garantice que los materiales sean compostables o reciclables según los criterios de sostenibilidad vigentes.

El anuncio ha generado reacciones mixtas en el sector de la hostelería. Algunos empresarios ven la medida como un reto logístico y económico, mientras que organizaciones ecologistas la aplauden por su potencial para reducir la contaminación y fomentar hábitos de consumo más responsables.

Con esta medida, la Unión Europea refuerza su compromiso con la sostenibilidad y la lucha contra los residuos plásticos, marcando un paso firme hacia un modelo de consumo más respetuoso con el medio ambiente.