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Las claves

Los precios de los alimentos han sufrido una subida en los últimos meses, también los de la fruta, en concreto el de uno de los productos nacionales que más se produce en España: el tomate.

El sector apunta a que el importe por el tomate ha subido un 72,7% en las últimas veinte campañas y una de las principales causas es la guerra de Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz, que ha encarecido materias primas como los fertilizantes, claves para esta hortaliza.

Además, los fruteros protestan porque los supermercados y las grandes superficies sacan más beneficio por la venta de tomate, mientras que ellos apenas compensan los costes de producción. "Vas a una gran superficie y el precio puede estar a 2'50 euros o 3 euros, cuando al agricultor se le está pagando 1 euro", dice Juan Carlos Parejo, productor y agricultor de tomate.

Reducción del consumo de tomates

En un reportaje de los servicios informativos de Antena 3, hace hincapié también en el impacto de la guerra en su profesión, tanto por la subida del precio del petróleo -que afecta al transporte y a la maquinaria de los agricultores- como por el incremento de los fertilizantes, que también tiene a Ormuz como uno de sus principales tránsitos.

"Con esta nueva guerra, el tema del combustible está por las nubes. Al igual que las personas que van a comprar, a nosotros se nos encarece todo también", protesta Parejo.

Por su parte, Said, propietario de la frutería San Juan, menciona que como el precio de las materias primas se ha disparado, se han visto obligados a incrementar las tarifas. ¿El resultado? Un descenso de las ventas.

"La gente ahora compra menos tomate, antes llevaban tres o cuatro kilos, ahora máximo 1 kilo o un kilo y medio", dice el dueño de la frutería.

En este contexto, España ha perdido a su vez el liderazgo en la venta de esta fruta a favor de Marruecos. De hecho, Rabat es el principal proveedor de tomates de la Unión Europea (UE) con un 70,6% de cuota, por delante de Turquía, con el 22,1% de las ventas totales al espacio comunitario.

En cambio, en España, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, las ventas a la UE se han reducido un 34%, aunque sigue siendo uno de los principales productores.

De hecho, es en Almería, Granada, Valencia, Murcia, Cataluña y Extremadura donde se plantan gran parte de los tomates de España, que cumplen con todos los estándares europeos en materia de sostenibilidad.