Desde abril de 2022, pedir un vaso de agua del grifo en un bar o restaurante en España dejó de ser una cuestión de cortesía para convertirse en un derecho.
La medida tiene respaldo legal en la Ley 7/2022 de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular, una norma que planteó cambios relevantes en los hábitos de consumo dentro del sector hostelero.
En concreto es el artículo 18.3 de esta ley la que establece de forma clara que los establecimientos de hostelería deben "ofrecer siempre a los consumidores, clientes o usuarios de sus servicios, la posibilidad de consumo de agua no envasada de manera gratuita y complementaria a la oferta del mismo establecimiento".
Es decir, el agua del grifo debe estar disponible sin coste para quien la solicite.
Uno de los aspectos más importantes de esta regulación es su carácter obligatorio. No solo no se puede cobrar por el agua del grifo, tampoco es legal añadir cargos indirectos, como un servicio por servirla, el uso del vaso o el hielo.
Cualquier intento de repercutir ese coste al cliente iría en contra del espíritu y de la ley. Ahora bien, la norma introduce un matiz relevante: la condición de cliente.
La obligación legal se aplica a quienes están consumiendo en el establecimiento. Es decir, una persona que ha pedido comida o bebida tiene derecho a solicitar agua del grifo gratuita.
En cambio, si alguien entra únicamente para pedir agua sin consumir nada, el local no está estrictamente obligado a proporcionársela, aunque muchos negocios optan por hacerlo como gesto de atención o responsabilidad social.
La ley tampoco elimina la oferta de agua embotellada. Los bares y restaurantes pueden seguir vendiéndola con total normalidad. Sin embargo, deben garantizar que el cliente conozca la alternativa gratuita.
En la práctica, esto implica una mayor transparencia y la posibilidad de elegir entre agua mineral o del grifo sin presión comercial. Más allá del beneficio económico para el consumidor, el objetivo principal de esta medida es medioambiental.
Una de las grandes prioridades de la ley es la reducción del consumo de botellas de plástico de un solo uso y la disminución de la huella de carbono asociada al transporte de agua embotellada.
Fomentar el consumo de agua del grifo es así una acción sencilla pero con impacto significativo, permitiendo que el acceso a agua potable deje de ser un extra y pase a formar parte del servicio básico.
