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Las claves

Han pasado tres años desde que el Gobierno aprobara la Ley de Vivienda. Y los cambios en el mercado del alquiler se están dejando notar pero no en el sentido que quería darle el Ejecutivo con la norma.

Y es que uno de cada tres caseros, o arrendadores, se plantean o ya han pasado del alquiler de larga duración al alquiler temporal. Y eso ha sido así como consecuencia directa de las regulaciones introducidas por la citada ley.

“Muchos arrendadores buscan fórmulas que les ofrezcan mayor flexibilidad, control y capacidad de ajustar precios. El alquiler temporal responde a estas necesidades y, en muchos casos, permite obtener ingresos más elevados”, remarca María Matos, directora de Estudios de Fotocasa.

Límites de precio

Volviendo a las estadísticas del portal inmobiliario, un 11% de los propietarios considera bastante probable realizar este cambio. Mientras que, un 6% lo ve totalmente probable. Otro 12% asegura que ya está operando bajo esta modalidad.

Traducción: los caseros buscan modelos de arrendamiento más flexibles, como es el caso del alquiler temporal, frente a los contratos residenciales tradicionales a largo plazo.

Otro dato relevante de la encuesta de Fotocasa es que un 46% de los propietarios de viviendas en alquiler no ven nada probable hacer este cambio hacia el arrendamiento temporal; y un 26% lo consideran poco probable.

"Aunque ambas modalidades están reguladas, conviene matizar que el alquiler temporal, a diferencia del arrendamiento de vivienda habitual, no está sujeto de forma general a límites de precio en la mayor parte del territorio”, sostiene Matos.

Y añade: “Este diferencial regulatorio explica que una parte de los propietarios esté desplazando su vivienda desde el alquiler de larga duración hacia fórmulas temporales”.

Detrás de todo ello subyace una razón económica. Conviene no olvidar que buscar una rentabilidad a la vivienda es la principal razón que impulsa a una persona a poner una vivienda en alquiler.

Pero hay otras que también entran en juego como reducir el riesgo de impago, la búsqueda de una mayor seguridad jurídica, la posibilidad de recuperar la vivienda en un corto plazo, o la flexibilidad de ajustar precios según la temporada.

“En un contexto de mayor intervención e inseguridad jurídica, muchos arrendadores buscan fórmulas que les ofrezcan mayor flexibilidad, control y capacidad de ajustar precios”, prosigue la experta en vivienda.

Y concluye: “El alquiler temporal responde a estas necesidades y, en muchos casos, permite obtener ingresos más elevados”.