El Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) ya forma parte de las nóminas en España y, aunque para muchos trabajadores ha pasado desapercibido, supone una reducción mensual en el salario neto con un objetivo muy concreto: reforzar la financiación del sistema público de pensiones.
Este mecanismo entró en vigor el 1 de enero de 2023 como una nueva cotización social incluida en la Ley 21/2021, aprobada para garantizar la sostenibilidad futura de las pensiones.
Desde entonces, tanto trabajadores como empresas aportan una pequeña cantidad adicional a la Seguridad Social destinada a crear un colchón económico para afrontar el aumento del gasto que provocará la jubilación de la generación del baby boom.
La lógica detrás de esta medida es sencilla: en los próximos años se incrementará el número de pensionistas y, con ello, la presión sobre las cuentas públicas.
Para anticiparse a ese escenario, el Estado ha activado esta cotización adicional que busca aumentar los ingresos del sistema y asegurar que las futuras pensiones puedan abonarse sin comprometer la estabilidad financiera.
En 2026, el porcentaje total del MEI asciende al 0,9% de la base de cotización.
De esa cantidad, la empresa asume el 0,75% y el trabajador aporta el 0,15%, que se descuenta directamente de la nómina. Aunque el impacto en el salario del empleado es reducido, la medida ya se refleja cada mes en las retribuciones.
Por ejemplo, en un salario bruto mensual de 1.200 euros, el trabajador aporta 1,8 euros al mes, mientras que la empresa suma 9 euros adicionales. En total, se destinan 10,8 euros mensuales a esa cotización.
La cifra puede parecer pequeña a nivel individual, pero multiplicada por millones de trabajadores representa una fuente de ingresos significativos para la Seguridad Social. Además, esta aportación irá aumentando de forma progresiva hasta 2029.
Tras el 0,6% aplicado en 2023, el porcentaje ha ido subiendo cada año: 0,7% en 2024, 0,8% en 2025, hasta llegar al 0,9% en 2026. La previsión es alcanzar el 1,2% en 2029, manteniéndose vigente, al menos, hasta 2032.
No obstante, si para este año se cumplen las previsiones de recaudación, entre 2.000 y 3.000 millones de euros anuales, el Gobierno revisará si es necesario mantenerlo hasta 2050 o si puede eliminarse.
En el caso de los trabajadores asalariados, esta deducción aparece reflejada en la nómina dentro del apartado de cotizaciones a la Seguridad Social, junto al resto de aportaciones obligatorias.
Los autónomos también están afectados, ya que el MEI incrementa la cuota mensual que abonan dentro de su sistema de cotización.
