La Unión Europea avanza hacia un nuevo modelo de identificación ciudadana que transformará la relación de los europeos con la administración y los servicios digitales.
A partir de 2027, los ciudadanos podrán llevar su DNI, el permiso de conducir y otros documentos oficiales como su pasaporte en una cartera digital integrada en el teléfono móvil, una iniciativa impulsada por Bruselas dentro del marco del Reglamento de Identidad Digital Europea.
El proyecto, conocido como European Digital Identity Wallet (EUDI Wallet), pretende convertirse en una herramienta única y segura para acreditar la identidad en todo el territorio de la Unión.
No se trata solo de digitalizar documentos, sino de crear un sistema interoperable que permita a cualquier ciudadano identificarse, firmar contratos o acceder a servicios públicos y privados en cualquier Estado miembro con un solo clic.
Según la Comisión Europea, este monedero digital permitirá almacenar en el dispositivo móvil documentos como el DNI electrónico, el carné de conducir, títulos académicos o credenciales sanitarias.
Su objetivo es simplificar trámites que hoy requieren múltiples verificaciones, eliminando la necesidad de repetir datos personales en cada servicio o plataforma.
Uno de los pilares del sistema será la seguridad. El usuario tendrá control total sobre la información que comparte, pudiendo decidir en cada caso qué datos muestra y cuáles mantiene privados.
Por ejemplo, será posible demostrar la mayoría de edad sin revelar la fecha de nacimiento completa o acreditar la nacionalidad sin exponer otros datos personales.
Este enfoque busca reducir riesgos de suplantación de identidad y limitar la creación de perfiles digitales no autorizados.
No obstante, cabe recordar que el desarrollo del sistema no parte de cero. Desde 2023, la Unión Europea ha puesto en marcha varios proyectos piloto en los que participan más de 350 entidades públicas y privadas de 26 países, además de Noruega, Islandia y Ucrania.
Estos ensayos están probando la viabilidad técnica del sistema en ámbitos como la banca, la educación, la sanidad o el transporte.
Asimismo, entre los casos de uso que se están evaluando destacan la apertura de cuentas bancarias, el registro de tarjetas SIM, la firma electrónica de contratos o la presentación del permiso de conducir en controles de tráfico.
También se estudia su aplicación en la gestión de recetas médicas, la solicitud de ayudas públicas o el acceso a servicios educativos en distintos países europeos.
El reglamento establece que los Estados miembros estarán obligados a ofrecer al menos una cartera digital a sus ciudadanos antes de finales de 2026, lo que abre la puerta a su uso generalizado a partir de 2027.
Aunque su utilización será voluntaria, cualquier administración o empresa que requiera verificación de identidad deberá aceptar este sistema como método válido de autenticación.
Otra de las claves del proyecto es su carácter interoperable. A diferencia de los sistemas nacionales actuales, que funcionan de forma aislada, la cartera digital europea será válida en todos los países de la UE.
Esto permitirá, por ejemplo, utilizar un carnet de conducir emitido en España para identificarse en Francia o Alemania sin trámites adicionales.
Bruselas considera esta iniciativa un paso decisivo para reducir fraudes, mejorar la eficiencia administrativa y fomentar nuevas oportunidades económicas en el entorno digital.
