Compatibilizar la maternidad con ser autónoma en España puede rozar lo imposible.
El sistema presume de amparar a las madres durante la baja por maternidad, pero la experiencia de Rocío Chipont, empresaria y creadora de contenido, cuenta otra historia: ingresos reducidos, cuotas que no bajan y una sensación permanente de agravio.
"Soy autónoma y acabo de terminar mi baja de maternidad", señala Rocío, que decidió exponer su caso públicamente al ver que los números no cuadran.
Durante los cuatro meses de baja, percibió una prestación mensual de 1.042,50 euros. Sin embargo, ese ingreso se vio reducido de forma significativa por el pago obligatorio de su cuota como trabajadora autónoma.
"He cobrado 1.042,50 euros al mes, pero me han descontado 314 euros de autónomo todos los meses", detalla.
El resultado final fue que apenas recibió 782 euros mensuales, una cifra que considera insuficiente para afrontar su nueva situación familiar.
"He cobrado 782 euros al mes durante cuatro meses, que es mucho menos que el Ingreso Mínimo Vital y que el Salario Mínimo Interprofesional", resume Rocío.
Más allá de las cifras, su relato lanza preguntas directas al sistema: "Ahora le hago yo una pregunta al Estado, que es mi jefe: ¿por qué la vida de mi hijo vale menos que la de cualquier trabajador?".
Rocío también cuestiona las diferencias en derechos laborales respecto a los trabajadores por cuenta ajena. "¿Por qué tengo que pagar mi cuota de autónomo estando de baja por maternidad, mientras que un trabajador con un hijo no paga IRPF?".
Su crítica no se queda en el ámbito económico, sino que se extiende a las condiciones estructurales del trabajo autónomo.
"¿Por qué tengo que entrar en un sistema donde alguien gana más con el Ingreso Mínimo Vital que trabajando?", plantea, apuntando a una posible desincentivación del emprendimiento.
El cierre de su testimonio es contundente y deja entrever una sensación de desamparo. "¿Te digo por qué? Porque el mayor explotador, el Estado, mi jefe, no le interesa".
Con estas palabras, Rocío sintetiza una experiencia que, más allá de su caso individual, reabre el debate sobre la protección de la maternidad en el colectivo de autónomos en España.
