Daniel Arroyo, bombero del Ayuntamiento de Madrid, se quedó fuera del cuerpo hace cuatro años por un fallo en el trámite de su carné de conducir a pesar de haber aprobado las pruebas físicas y teóricas de la oposición. Un inconveniente que nunca apagó el fuego interno de este joven por lograr su gran sueño.
EL ESPAÑOL ha podido hablar con este joven madrileño que, con sólo 19 años, en 2022, quedó el número 70 de 85 plazas totales en la oposición para bombero especialista de la ciudad de Madrid. Un hito que le convertía en el apagafuegos más joven de su promoción y uno de los más precoces de la historia.
Sin embargo, como se sacó el carné un mes después de la inscripción de la oposición, después de aprobar, cuando ya sólo faltaban tres días para "que me dieran la ropa de bombero", le llamaron para confirmarle que su candidatura había sido anulada y que tenía que presentarse de nuevo. Un golpe durísimo, pero reaccionó de forma admirable: "Me llamaron y me puse a llorar, pero me prometí a mí mismo que iba a aprobar la siguiente vez".
Tercer puesto de 4.100 inscritos
Hoy, cuatro años después de aquel fatídico episodio, es oficialmente bombero especialista. Tras el golpe, como se prometió a sí mismo, reaccionó con coraje y arrojo y se volvió a presentar a la misma convocatoria de 2023, quedando el tercero de 4.100 inscritos. ¿Su truco? Esforzarse más que sus rivales por la plaza. Trabajó todos los días durante años para lograr su objetivo.
"El mismo día que me llamaron para avisarme de que me tumbaban, me puse a estudiar como un loco. Yo estudiaba y entrenaba todos los días, de lunes a domingo. Durante el año sólo me cogía cinco días libres en verano para hacer un viaje con mis amigos", revela Daniel.
No nos puede cuantificar cuántas horas dedicaba al día, pero calcula que entre 10 y 12. Todo lo que hacía estaba enfocado a aprobar la oposición. "Me echaba la siesta pensando en el examen, sabía que era bueno para mi rendimiento; sólo quedaba con mis amigos si me cundía mucho y como pronto a partir de las 19:30 horas, pero era raro que pudiera".
Daniel Arroyo.
Tras cinco meses de prácticas en los que ha ensayado todos los escenarios posibles a los que se enfrentará en el futuro, firmó como funcionario de carrera a finales del mes de marzo en el parque de bomberos número 2 de Manuel Becerra.
Eso sí, hace hincapié en el hecho de que aún no se ha enfrentado a un incendio real, que todo lo que ha hecho hasta ahora han sido simulacros. Nos confirma que tiene muchas ganas de verse en acción en los rascacielos de la capital, aunque también es cierto que ser bombero no fue su sueño de niño, sino de adulto.
Gran historia de superación
"Cuando acabé Selectividad en 2021 no entré a la carrera de Física y, como tenía que esperar un año, me apunté a la academia con un amigo por probar y en el primer mes ya estaba súper motivado con conseguir la plaza", señala Dani.
Ahora, ve factible sacarse una carrera universitaria poco a poco para ir escalando en el cuerpo. Le interesa seguir estudiando y, como hizo tras quedarse fuera de la primera oposición, liberar todo su amor propio para conseguir un nuevo objetivo: sacarse otra 'espinita' y ser bombero universitario.
