El debate sobre la armonización fiscal vuelve al primer plano en España y ya está teniendo efectos tangibles en el comportamiento de los contribuyentes.
La intención del Ministerio de Hacienda de igualar el Impuesto de Sucesiones y Donaciones en todo el territorio ha provocado un aumento significativo de las donaciones de padres a hijos, impulsado en gran medida por la incertidumbre sobre el futuro del sistema tributario autonómico.
El origen de este fenómeno, que viene desarrollándose desde hace tiempo, reside en la intención del Gobierno de reducir las desigualdades fiscales entre comunidades autónomas.
Según ha defendido el Ejecutivo, el objetivo es evitar que determinadas figuras tributarias queden prácticamente sin efecto en algunos territorios y reforzar la corresponsabilidad fiscal en el conjunto del país.
Esta línea, iniciada por la anterior ministra María Jesús Montero, ha sido asumida por su sucesor, lo que refuerza la percepción de que la reforma es inminente.
De hecho, el número de operaciones no ha dejado de crecer. Según datos del Consejo General del Notariado, en 2025 se registraron 225.317 donaciones, lo que supone un aumento de casi el 13% respecto al año anterior, un 30% más que hace dos años y más del doble que hace una década.
Este auge responde también al atractivo de las bonificaciones vigentes en varias comunidades autónomas, que en algunos casos alcanzan el 99% o incluso el 100%. La posibilidad de que estas ventajas desaparezcan con una eventual armonización fiscal ha acelerado la toma de decisiones.
Además, no todas las donaciones son iguales. Predominan las transferencias de dinero frente a las de inmuebles, ya que estas últimas pueden generar costes fiscales adicionales para el donante.
Aun así, existen excepciones en territorios con regímenes específicos, donde ciertos mecanismos permiten reducir o eliminar esa carga.
En paralelo, Hacienda ha intensificado el control sobre estas operaciones. El Plan Anual de Control Tributario de 2026 incluye medidas para reforzar la vigilancia sobre préstamos entre particulares y facilitar la regularización de donaciones no declaradas.
En definitiva, la posible reforma del impuesto no solo abre un debate político, sino que ya está transformando las decisiones económicas de miles de familias en España.
