El pasado 2025, Japón registró apenas 705.809 nacimientos, las cifras más bajas desde que se iniciaron los registros en 1899. Números extremadamente bajos que reflejan el grave problema de natalidad que vive el país.
Más allá de causas como el alto costo de vida, la precariedad laboral o las rutinas laborales que impiden que los japoneses tengan hijos, destaca una: no consiguen encontrar pareja. Pero esto va más allá de problemas para ligar.
Una encuesta del Gobierno japonés llevada a cabo en 2024 reveló que 7 de cada 10 hombres solteros no saben cómo encontrar esposa. De hecho, el 67% dijeron que tenían un problema de falta de autoconfianza para poder ligar.
Dos años después la situación no ha cambiado, el problema sigue vigente y por ello gobiernos como el de la prefectura de Kōchi han decidido tomar cartas en el asunto.
Su intento de solución ha llegado con subvencionar el acceso a aplicaciones de citas certificadas como "servicios de presentación de parejas matrimoniales por Internet" a miles de sus ciudadanos.
Objetivo: más natalidad
Atrás han quedado los romances de película. El amor ya no está en el aire, ahora está en los teléfonos. De hecho, se estima que en España, el 50% de las nuevas parejas se conocieron a través de una aplicación de citas.
En el caso de Japón, una encuesta oficial realizada en 2024 reveló que uno de cada cuatro japoneses casados menores de 39 años conoció a su pareja a través de una app.
Tinder, Hinge, Bumble... existe un amplio abanico para que los interesados en encontrar su 'alma gemela' puedan lograr su objetivo. Por ello, el gobierno de la prefectura de Kōchi ha usado ese método para hacer crecer su natalidad.
Cabe mencionar que, con cerca de 670.000 habitantes, la prefectura de Kōchi es una de las más despobladas del país nipón y ofrecer ayudas para apps de citas es una medida que busca, precisamente, atenuar ese problema.
El programa está dirigido a residentes solteros de entre 20 y 39 años durante el ejercicio fiscal 2026 y ofrece hasta 20.000 yenes anuales, unos 107 euros, para pagar las suscripciones de dichas plataformas.
El Gobierno regional quiere aprovechar esta tendencia para impulsar las relaciones estables y, a medio plazo, elevar el número de matrimonios y nacimientos.
La idea es sencilla: si los jóvenes encuentran pareja más fácilmente, aumentan las probabilidades de formar hogares y tener hijos.
Sin embargo, esta ayuda económica llega en un momento especialmente delicado. Japón no solo tiene menos nacimientos, sino que además se ha convertido en una sociedad con un grave envejecimiento.
En 2026, más del 30% de la población tiene 65 años o más, mientras que la edad media del país ya supera los 50 años, una de las más elevadas del mundo.
Al mismo tiempo, el número de jóvenes que alcanza la mayoría de edad se encuentra en mínimos históricos, con apenas un millón de personas.
Este envejecimiento y baja natalidad amenaza la sostenibilidad económica del país. Menos jóvenes significa menos trabajadores, a su vez menor consumo y más presión sobre el sistema de pensiones y de atención sanitaria.
Es decir, para tener un futuro, el Gobierno de Kochi necesita que su población se reproduzca. Necesita más parejas y más niños, y por ello el despliegue de una política tan imaginativa.
