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Las claves

El Gobierno, mediante el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, ha aprobado la nueva ley de Comedores Escolares Saludables y Sostenibles; que obligará a todos los centros escolares, incluidos públicos, privados y concertados, a ofrecer fruta, verdura y pescado en su menú del comedor.

Muchos padres, por trabajo o directamente como respuesta a la inflación, apuntan a sus hijos a los comedores escolares. Sin embargo, hasta ahora existía la duda de la calidad de la comida o de si el menú ofrecido era lo suficientemente equilibrado.

Con la aprobación en el BOE el 16 de abril de 2025 de la nueva ley de Comedores, se han establecido una serie de normas. Destaca por encima de las demás la obligación de servir al menos un 45% de fruta y verdura fresca diaria y entre una y tres piezas de pescado a la semana.

45% de fruta y verdura al día

Asimismo, la nueva regulación hace hincapié en el aumento del consumo de legumbres, cereales integrales y la reducción de carne roja y alimentos procesados.

Esta normativa entra en vigor en un contexto especialmente complejo para las familias españolas a raíz del aumento generalizado de los precios en España y en Europa tras el inicio de la guerra de Irán.

Según la última Encuesta Financiera de las Familias (ETF), publicada por el Banco de España, los hogares españoles recortan 400 euros de su presupuesto anual en comida por la pérdida de poder adquisitivo, puesto que la inflación ha evaporado cualquier subida de salario de los últimos años.

Eso sí, aclara que aunque la situación actual -con una inflación del 3,4% agravada por la guerra en Oriente Medio- es asfixiante, el origen se remonta a la explosión de la guerra de Ucrania en 2022, momento en el que se desarrolló una grave crisis energética.

Además, España es uno de los países de la Unión Europea con mayor tasa de pobreza infantil con uno de cada tres menores -en torno a 2,7 millones de personas- en riesgo de exclusión social por motivos económicos.

En este contexto, el Gobierno tiene como objetivo amparar a un sector importante de la infancia con la obligación de que los colegios ofrezcan comida saludable, medida muy útil para las familias con menos recursos y cuyos hijos están en riesgo de pobreza.