El Ingreso Mínimo Vital (IMV) ha vivido una serie de cambios este 2026 en materia de su compatibilidad con otros ingresos. Por ello resulta llamativo entender quiénes pueden cobrar esta prestación. Entre ellos, algunos jóvenes mayores de 18 años.
Ahora bien, ¿qué es el Ingreso Mínimo Vital? Es una prestación económica que garantiza un nivel mínimo de ingresos a quienes no pueden cubrir sus necesidades básicas.
Se trata de un derecho subjetivo integrado en la acción protectora de la Seguridad Social, cuyo objetivo no es solo aliviar la falta de recursos, sino también facilitar la inclusión social y laboral.
De ese modo funciona como un 'suelo de ingresos', es decir, si el beneficiario no percibe nada, recibe la cuantía íntegra. Si tiene ingresos bajos, el Estado cubre la diferencia hasta alcanzar el mínimo establecido.
Es cierto que la normativa mantiene como regla general el acceso entre los 23 y los 65 años, pero incluye excepciones que permiten solicitar el IMV desde los 18.
Entre los casos contemplados están los jóvenes con menores a cargo, ya sea por filiación o acogimiento, así como quienes han estado bajo la tutela de entidades públicas de protección de menores antes de alcanzar la mayoría de edad.
También pueden beneficiarse los huérfanos absolutos que vivan de forma independiente, las mujeres víctimas de violencia de género o de trata, y las personas sin hogar.
Asimismo, uno de los cambios más relevantes afecta a quienes viven con sus padres.
Los jóvenes mayores de 23 años pueden solicitar el IMV de forma individual compartiendo domicilio, siempre que acrediten que funcionan como una unidad económica independiente y cumplan los requisitos de vulnerabilidad por sí mismos.
Este ajuste abre la puerta a muchos solicitantes que antes quedaban excluidos.
El acceso al IMV sigue condicionando a una serie de requisitos básicos. Es necesario tener residencia legal y efectiva en España durante al menos un año antes de la solicitud y demostrar una situación de vulnerabilidad económica, evaluada en función de ingresos y patrimonio.
Además, se exige presentar la declaración de la Renta, un trámite que pasa a ser obligatorio para todos los beneficiarios, independientemente de sus ingresos.
En el caso de los jóvenes, especialmente entre los 18 y 29 años que solicitan la ayuda de forma individual, se añaden condiciones específicas.
Entre ellas, haber estado de alta en la Seguridad Social al menos doce meses en los últimos dos años y acreditar independencia respecto al domicilio familiar durante un periodo determinado, salvo en las excepciones previstas.
También es necesario estar inscrito como demandante de empleo si no se está trabajando.
Las cuantías del IMV se han incrementado en 2026. Un adulto que vive solo puede percibir en torno a 733 euros mensuales, mientras que en hogares con menores la cantidad aumenta gracias a los complementos.
Esta prestación no solo cubre necesidades básicas, sino que busca ofrecer estabilidad y favorecer la integración en la sociedad.
