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Las claves

El canciller alemán, Friedrich Merz, se adelantó a los gobiernos europeos y anunció un plan de choque de 1.600 millones de euros para aliviar el bolsillo de los ciudadanos de forma inmediata.

Así, este plan supone una agresiva rebaja de 17 céntimos por litro en los carburantes y autoriza primas de hasta 1.000 euros libres de impuestos para los trabajadores.

Esta respuesta ante la crisis derivada del conflicto de Oriente Próximo marca un estándar de protección social y económica que deja claro el deseo del Gobierno alemán de proteger el poder adquisitivo de sus ciudadanos.

¿Qué es este plan de choque?

El conflicto en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz ha ocasionado una importante crisis energética que ha llevado a que el barril de petróleo supere los 100 euros.

De esta manera, los distintos gobiernos europeos han intentado proteger a su población del impacto que estas subidas pueden generar en su bolsillo.

Así, el canciller alemán, Friedrich Merz, ha anunciado una batería de medidas por un importe de 1.600 millones de euros para cumplir este cometido de aliviar los bolsillos de la población.

"Hemos decidido brindar ayuda inmediata ante el aumento de los precios de la energía", afirmó Merz en unas declaraciones recogidas por Europa Press.

Con esto, se anunció la bajada de 0,17 euros por litro sobre la energía aplicada a los carburantes por un periodo de dos meses. Tanto hogares como empresas podrán beneficiarse para "mejorar rápidamente la situación para los conductores y empresas del país".

Además de esto, las empresas podrán pagar a sus empleados bonos de ayuda para paliar la inflación de hasta 1.000 euros. Dichos pagos estarán libres de impuestos y de cotizaciones a la Seguridad Social.

"Durante estos dos meses, los precios evolucionarán. Esperamos que lo hagan en la dirección correcta, es decir, a la baja y queremos intentar equilibrar la situación en este sentido", comentó el canciller alemán.

Ahora bien, para conseguir hacer frente al coste de estas medidas, el Gobierno prevé un aumento en el impuesto sobre el tabaco y un endurecimiento de las normas de competencia para vigilar posibles abusos en la fijación de precios por parte de las energéticas.

Así, el objetivo de estas medidas es dar un respiro inmediato a los consumidores y empresas alemanas, en un momento en que la mayor economía de Europa enfrenta riesgos de estancamiento y una inflación energética importante.

Sin embargo, el canciller germano fue claro y subrayó que "El Estado no puede absorber todas las incertidumbres, ni todos los riesgos, ni todas las perturbaciones de la política mundial".