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Las claves

Corea del Sur ha decidido responder con rapidez y contundencia a la crisis energética provocada por la escalada bélica en Oriente Medio.

Mientras el encarecimiento del petróleo golpea a las economías de todo el mundo, el país asiático ha optado por una medida directa: transferencias en efectivo a millones de ciudadanos para amortiguar el impacto.

En concreto, Seúl distribuirá 6,1 billones de wones (unos 3.503 millones de euros) entre aproximadamente 32,5 millones de personas para compensar el fuerte aumento de los precios energéticos y proteger el poder adquisitivo de la población.

Según la agencia de noticias surcoreana Yonhap, el ministro del Interior, Yoon Ho-joong, afirmó en la presentación del programa que los fondos están "destinados a paliar los altos precios del petróleo" derivados del "enorme impacto económico provocado por la guerra en Oriente Medio".

Las ayudas serán progresivas en función del nivel de ingresos. Cada beneficiario recibirá entre 100.000 y 600.000 wones, lo que equivale aproximadamente a entre 57 y 345 euros. Según lo previsto, los pagos comenzarán a realizarse a partir del próximo 27 de abril.

El plan excluye al 30% de la población con mayores ingresos, con el objetivo de concentrar los recursos en los sectores más vulnerables y maximizar así el impacto redistributivo de la medida en un contexto de elevada presión inflacionaria.

Esta decisión se enmarca en un presupuesto suplementario más amplio, que asciende a 26,2 billones de wones (unos 14.870 millones de euros). El paquete fue aprobado por el Parlamento surcoreano el viernes con el fin de mitigar los efectos de la crisis energética.

La magnitud de estas medidas se explica por la dependencia energética de Corea del Sur: el país importa cerca del 70% de su petróleo de Oriente Medio y más del 95% de ese suministro pasa por el estrecho de Ormuz, una ruta clave del comercio energético mundial.

El reciente cierre de esta vía ha tenido un impacto inmediato en los precios y en la seguridad del suministro. En respuesta, Corea del Sur ha elevado su alerta por crisis de seguridad energética al nivel 3, el segundo más alto de su escala.

Con esta decisión, el Ejecutivo surcoreano busca reaccionar con rapidez a los efectos de la crisis, aliviar la presión sobre los hogares y sostener la estabilidad económica en un escenario internacional cada vez más incierto.